jueves, 20 de diciembre de 2007

Divertida controversia

La mantenida por D. Manuel Zambrano y D. Enrique Montiel, en un periódico de la competencia, al hilo del incumplimiento de las promesas que hiciera en su día el PP a la Asociación de Vecinos Casco Histórico sobre la modificación del PEPRICH, caso de llegar a gobernar en San Fernando.
Divertida y sorprendente, sobre todo por la forma en que el Sr. Montiel defiende a Carmen Pedemonte, advirtiendo de que abrir cualquier discusión sobre sus incumplimientos electorales conlleva el riesgo de aplanar el camino hacia la alcaldía de López Gil, algo que dice ciertamente de una forma que parece como si nos estuviera advirtiendo de la llegada del temido lobo, faltando claramente al respeto de todas aquellas personas que votaron al PSOE y, por supuesto, también al candidato, quien por cierto, quiero subrayar que fue el legítimo ganador de las ultimas elecciones y el que está demostrando una mayor coherencia política.
Muchísimo más interesante me parece la respuesta del Sr. Zambrano, mostrando claramente un sentido más democrático, pues además de respetar y reconocer al partido de la oposición como una opción lícita, válida y posible para gobernar, como cualquier otra fuerza política legar que libremente se presente a los comicios, se reafirma en sus postulados sobre el lamentable plan urbanístico encabezado por la Sra. Pedemonte, opinando con libertad y exhibiendo una claridad mental realmente envidiable. Coincido con él al opinar que nadie debiera escudarse en un pacto (de contenido desconocido), y muchísimo menos justificarse con no ser la Alcaldesa. Obviamente no lo es, pero sí la responsable del área urbanística, sin que haya tenido los jarretes necesarios para cambiar la política mantenida hasta el momento por el PA, antes tan criticada por ella misma, a pesar de tener poder para hacerlo.
A este segundo escrito responde el Sr. Montiel con otro en el que reitera su defensa al gobierno local, justificando la subida de los impuestos con el encarecimiento de una retahíla insufrible de artículos de alimentación. Confiesa el escritor que el mismo Alcalde le ha mandado una carta para explicarle los números de la subida. Para mi gusto, una forma algo pretenciosa de comenzar el escrito, pero allá cada cual. No obstante, tanto besar la oreja del poder establecido me llevan a poner en tela de juicio las opiniones de ésta ilustre persona, pues aunque tiene todo el derecho del mundo para decir lo que le venga en gana, que para eso hay libertad de expresión, opino que debería de hacerlo con mayor independencia, dicho esto con todo el respeto del mundo.
No obstante, el más divertido de todos estos escritos es el último, firmado por la mismísima Sra. Pedemonte, quien se suma al carro de las opiniones en prensa, pero para defenderse personalmente, reprendiendo de forma sesgada al Sr. Zambrano, a quien culpa de falta de lealtad, restregándole su amistad, y bla bla bla. ¿Chantaje emocional? Patético. Realmente lamentable para una política de su talla.
La Sra. Pedemonte no debería de entrar al trapo de nadie que opine sobre su gestión política en el Ayuntamiento. Creo que debería mostrarse muchísimo más tolerante con las opiniones de los ciudadanos descontentos, más incluso de éste, quien al margen de ser, al parecer, un gran amigo suyo, es una persona a tener muy en cuenta por su valía personal. Ella debería entender que es carne de cañón, le guste o no. Para eso se presentó y para eso ejerce como Jefa de Urbanismo. Soportar las críticas al cargo que ostenta entra dentro del sueldo.
Nunca llueve a gusto de todos, y lo del PP, lo reconozcan o no, ha sido una rotunda bajada de pantalones.Feliz Navidad a todos.

martes, 11 de diciembre de 2007

La caverna.

Existe un punto de inflexión en la historia particular de algunas personas tras el que la dignidad humana que le es propia por naturaleza es vencida, y las convierten, irremediablemente, en animales que obedecen la voz de su amo. Son los nuevos esclavos. Se trata de un instante en el que la vida pierde todo su valor, y que sería del todo insuperable, a no ser que se cuente con una poderosa luz interior que, independientemente de la anulada y maltrecha que tenga su voluntad, guíe al hombre y lo ayude a trazar una nimia línea que rija sus pasos sin sentido hasta lograr alcanzar una situación mejor, en la que todo su martirio haya pasado.
Y es que, por más que no queramos reconocerlo, por más que escondamos la cabeza debajo del ala para no tener que mirar, la esclavitud y la trata de personas existe hoy día para vergüenza de nuestro tiempo y de nuestra sociedad. ¿Qué son sino esas jóvenes que traen engañadas para ser explotadas sexualmente? Ellas pertenecen a un mundo corrompido del que no podrán escapar sin poner en peligro sus vidas.
Las más afortunadas, aquellas que cuenten con esa luz interior que les ayude y les de fuerzas, conseguirán de alguna forma volver a valorar sus propias vidas por encima de la constante humillación que sufren, pero ¿qué pasará con aquellas que sean incapaces de enfrentarse a su tragedia? Seguro que morirán.
Existe otra clase de esclavos que, siendo menos llamativos que las prostitutas, sienten también en sus carnes la opresión y el látigo del egoísmo desmesurado de gente sin corazón que no tienen escrúpulos. Son carne de negreros que no dudan en explotarlos sin respetar sus derechos laborales ni sociales. Mal llamados empresarios, que pisotean a sus trabajadores y se nutren de su sangre imponiendo jornadas interminables en las que se trabaja sin descanso, con salarios ridículos que sólo dan para subsistir de mala manera, con toda la inseguridad y los riesgos del mundo. Estos trabajadores también son maltratados psicológicamente con el chantaje de perder el puesto de trabajo si no entran por el aro, además de sufrir otros abusos, como ser extorsionados para que el embaucador pueda enriquecerse ilícitamente. Estos trabajan hasta la extenuación, hasta perder la óptica de cualquier horizonte posible. Cuando todo se torna negro e infinito, también alguno de ellos sienten dentro de sí esa poderosa fuerza que les sirve como resorte para mantenerse de pie y revelarse. Es la esperanza, la ilusión de que ese momento pasará y todo recabará en justicia y felicidad. En ello radica la esencia del valor. Ésa es la dignidad humana. Cualquier hombre independiente, nunca debería ser privado de la libertad, de su libertad abstracta y absoluta, una libertad que a veces se pierde por su capacidad de amar y entregarse a los demás.
Contra estos explotadores, no existe lucha ni ayuda posible. Los gritos de socorro brotan desde el alma de su gente, pero son gritos mudos que nadie puede oír, sólo quienes han gritado así alguna vez pueden entender de qué se trata. Son alaridos sin sonido que escapan por los ojos. Miradas que nacen cuando no quedan fuerzas para las palabras. No existen quejas, y aunque ceder ante la dominación pudiera parecer un acto de rendición, es todo lo contrario. En la derrota de la voluntad, en el despotismo del otro, en el clamor del cansancio y en esos gritos callados, se forja el ímpetu más poderoso que jamás pudiera sentir el hombre que sabe que todo pasará, y cuando así sea, se elevará hasta un lugar donde nunca más volverá a ser vencido. Sólo la carne del hombre puede rebajarse a la esclavitud. Jamás el alma. El alma es el arma más poderosa y temible de que dispone. Aquellos que no la respeten, terminaran siendo pisoteados, execrados para la comunión de los justos, cuando éstos decidan que ya es tiempo de salir.

martes, 4 de diciembre de 2007

Problemática de la zona azul.

La zona azul en la Isla está generando problemas que por lo visto nadie había previsto y de los que alguien se tendrá obligatoriamente que hacer responsable, por ejemplo, el que padecemos los vecinos de la calle Mazarredo desde que Gravina y Maestro Portela se han señalizado como zona azul, y es que, al margen de que estacionar en Mazarredo está prohibido, y de hecho incluso han multado en alguna que otra ocasión, retirando los vehículos con la grúa, la única zona cercana para aparcar es Gravina o Ancha, y nos vemos obligados, obviamente, a pagar por hacerlo, si no queremos dejar el coche en las quimbambas. Ello significa que sufrimos los mismos problemas de los considerados residentes sin que nos reconozcan esta condición. ¿Es justo? No se trata de protestar por tener que pagar obligatoriamente para poder aparcar, sino de exponer el problema que se nos ocasiona, sin quererlo ni comerlo, a los que vivimos en la calle de en medio, donde a pesar de no poderse aparcar lícitamente, nos vemos también imposibilitado de poderlo hacer porque la calle se colapsa diariamente de vehículos que buscan estacionamiento gratuito, incluso siendo ilegal y arriesgándose a ser multados. Todo esto agravado con la actitud del listo de turno que sabe perfectamente cómo eludir los impuestos y la forma de evitar los permisos pertinentes para montar una empresa, y que emplea por toda la cara la bocacalle Mazarredo - San Rafael para publicitar los vehículos que constantemente pone en venta, usando la esquina como un escaparate gratuito, en detrimento de los derechos de todos los vecinos y del resto de comerciantes que ven como ése se lucra ilícitamente empleando la calle pública como un negocio privado, sin que las autoridades hagan absolutamente nada por evitarlo.
La calle Mazarredo no es zona azul, no puede serlo, pero teniendo en cuenta que se colapsa a diario de vehículos mal aparcados por haberla rodeado de calles que sí lo son, ¿no sería justo considerarnos a los vecinos de ésta como residentes? Yo creo sinceramente que sí, pues al encerrarnos entre dos calles zona azul se repercute muy negativamente en las posibilidades de encontrar estacionamiento, un derecho que ya adquirimos al pagar el impuesto de circulación. ¿O no? La norma es la norma, y está para ser aplicada y cumplida, indiscutiblemente, pero cualquier reglamento que se precie, debería tener la suficiente mano izquierda como para aplicarse con justicia, pues su interpretación estricta podría incurrir en situaciones de desigualdad e injusticia, como la que sufrimos los vecinos de Mazarredo por esta circunstancia en la que seguro no pensó antes nadie. Supongo que como nosotros, habrá más personas en la Isla, y ello es fruto de la improvisación y la mala gestión a la que nos están acostumbrado, lamentablemente, este equipo de gobierno que no da una a derechas.
Visto lo visto, exijo la categoría de residentes de todos los afectados por la zona azul, sean vecinos reales o de aproximación , para afrontar con justicia la repercusiones negativas que nos originan y poder aparcar sin tener que gastarnos una fortuna diaria. Estoy convencido de que esto es lo lógico y coherente. De todas formas, tampoco creo que seamos tantos, ni que mermemos por ello las arcas municipales, que últimamente padece una vorágine de apetito económico que no recordábamos desde hace muchísimo tiempo, con esto de tanto recaudar y subir los impuestos. Es obvio que la Isla no llega a fin de mes y no creo que sea porque los ciudadanos no paguemos. San Fernando es una de las localidades más pobladas, y por tanto, de las que más ingreso generan, ¿Cómo entonces ocurren estas cosas?

jueves, 29 de noviembre de 2007

Cuestión de empatía

No sé si se habrán parado un momento a analizar la situación política de nuestro país, o también habrán sido víctimas como la mayoría de españoles, de la tolvanera mediática que alimenta constantemente la confrontación y el galimatías entre el gobierno y los distintos partidos políticos de la oposición, que sólo sirve, al margen de enriquecer a las grandes empresas de la información, para desestabilizarnos y confundirnos a los ciudadanos hasta el punto de que nadie sabe a ciencia cierta a qué atenerse.
Los políticos se culpan habitualmente, unos a otros, de mentir al tratar de vendernos sus ideas, pero existen ocasiones en las que cuando todos están diciendo lo mismo, continúan tirándose los trastos a la cabeza. Eso es lo que no entiendo.
Un ejemplo reciente lo tenemos con los últimos ataques sufridos por la Corona a consecuencia de las manifestaciones de varios radicales. Que yo sepa, los dos partidos más importantes han coincidido en salir en defensa de la real institución, y aún así, han estado empleando este tema como arma arrojadiza entre ellos. ¿Cómo se pueden enfrentar incluso cuando coinciden? La cosa, creo que radica más que en las diferencias ideológicas, un factor hoy por hoy, dada la globalización, de menor importancia, en una mala empatía entre los principales dirigentes, siendo estos incapaces de identificarse intelectualmente entre ellos, porque se ven tan distantes y diferentes que no se entienden ni aún cuando dicen lo mismo.
Esta falta de empatía se trasmite a los afiliados, a los simpatizantes y a la población en general, siguiendo una pauta de crecimiento espiral que trata de fragmentar la sociedad, lo que considero un grave error del que no sólo los políticos son los culpables, pues parte de la responsabilidad de las graves repercusiones que se deriven de esto, debería recaer en los medios de comunicación.
“En río revuelto, ganancias de pescadores”. ¿Y qué es sino en un río revuelto en lo que se ha convertido el escenario político? Los pescadores obviamente, son los grandes medios de comunicación social.
Esta confrontación sin tregua entre partidos, que debiera ser la esencia de la democracia, falla en lo fundamental: en la honradez, la honestidad y la lealtad que los dirigentes debieran mostrarse entre ellos y al pueblo, pues hacen o dicen cualquier cosa con tal de conquistar el poder. A veces, declaraciones imprudentes e irresponsables. Nadie mide las consecuencias de sus actos, y esa paranoia se contagia a otros segmentos de la sociedad donde todos se posicionan a uno u otro lado, incluso el poder judicial. Cualquier juez, a nivel personal, tiene derecho a pensar como le dé la gana, pero cuando se inviste de su cargo para ostentar su poder, las ideologías deberían quedar al margen, pero lamentablemente vemos a diario que esto no es así.
Ellos, como todos, padecen este problema de la falta de empatía y se suman al carro de los que alimentan esta turba que nadie sabe donde terminará. Yo, visto lo visto, me he propuesto para el próximo año no hablar de política ni con mi familia ni con mis amigos. Con nadie a quien le guarde un mínimo de aprecio volveré a hacerlo, pues la falta de empatía puede llevarme al error de dejar de querer a esas personas por el mero hecho de opinar diferente. No deseo que este mal generalizado repercuta en mi vida privada, por tanto, me cuidaré muy mucho de sus lamentables consecuencias. Estoy convencido de que es una neo enfermedad para la que de momento no existe tratamiento. Cuidemos de no contagiarnos.

jueves, 22 de noviembre de 2007

Mi amado Otileugim

Estaba mi amado Otileugim sentado sobre un cerro de un inmenso jardín contemplando el paisaje completamente ensimismado; tanto, que llamó mi atención.
-¿Qué miras Otileugim?- le pregunté acrecentada mi curiosidad por su quietud.
-Miro esos pájaros- me respondió sin extraviar ni un ápice su atención.
Tratando de respetar el momento, me senté a su vera y escruté el horizonte buscando con la mirada el motivo de su ensimismamiento. Vi los pájaros a los que se refería. Eran normales, como cualquier otro que hubiera visto anteriormente, y como aquellos, también piaban alborozadamente, y saltaban juguetones entre las ramas de los árboles.
-¿Qué tienen de especial?-pregunté al fin, rompiendo el silencio tras esperar unos minutos.
-Me cuentan cómo es el Paraíso.- Aquella respuesta me sorprendió. No me la esperaba de un niño que apenas había cumplido los cinco años.
-¿El Paraíso? ¿El Edén? ¿Aquel lugar de donde fueron expulsados Adán y Eva?
-Sí- dijo sin reparar siquiera en mi asombro.
Ambos volvimos a concentrarnos en la bucólica escena que se desarrollaba ante nuestros ojos, aunque debo reconocer que yo no alcanzaba a entender en plenitud todo el sentido de sus palabras.
-¿No sabes que Dios es nuestro padre?- me preguntó de repente.
-Sí, claro que lo sé- respondí quedando a la espera de una más amplia explicación.
-Entonces, si lo sabes, ¿cómo dudas de su amor?. Ningún padre deja de amar jamás a sus hijos. Por ello sé que aquellos que son fruto del amor nunca fueron expulsados del paraíso. Todos continuamos dentro, aunque no seamos conscientes de ello, sólo fuimos castigados con no poderlo disfrutar hasta que no seamos capaces de embriagarnos del amor verdadero. El paraíso es este lugar donde vivimos y que compartimos con otros seres que no fueron castigados. Dios no echó nunca del paraíso a esas aves. ¡Míralas! Observa lo felices que están. La única diferencia entre ellas y nosotros es que aunque compartamos el mismo tiempo y el mismo espacio, no tienen que ganarse el sustento con el sudor de la frente. No están malditas. Nosotros sí. Por eso ellas son felices, porque todo les es dado y no tienen preocupaciones. Nosotros en cambio debemos trabajar para poder vivir y eso marca la diferencia, porque quien debe trabajar para vivir, es víctima de las preocupaciones mundanas y de otros males adjuntos que nos corrompen el alma, como la envidia o el egoísmo. Si no tuviéramos que trabajar para vivir, no tendríamos que preocuparnos de nada, pues todos tendríamos lo suficiente y, por tanto, no existiría la envidia ni el egoísmo, y seríamos capaces de ver la belleza del mundo en el que vivimos, este jardín fastuoso donde deberíamos de ser felices.
Aquella reflexión que Otileugim me relató, me sorprendió aún más que la primera frase que me dijo. Quedé tan asombrado que dudaba de que aquellas fueran palabras salidas de la boca de un ser tan pequeño. Mi volví para mirarlo, quizás más asustado que sorprendido, y para mi mayor confusión, el niño había abandonado el cerro donde había estado sentado y corría dirección a una pelota. -¡Vamos, vamos! Juguemos un partido- me pidió mientras sonreía tan alegremente como aquellos pajarillos. No podía creerlo. Lo miré en la distancia, escrutando su minúscula presencia, queriendo ver algo distinto de lo que ciertamente veía, que no era más que la inocencia de un niño que quería jugar, como todos.

lunes, 12 de noviembre de 2007

Cementerio de Elefantes

La frase no es mía. Me la comentó un familiar en el transcurso del partido San Fernando-Sevilla C, celebrado el pasado domingo en Bahía Sur, en el que gracias a Dios empatamos, cuando lo que merecíamos era perder por goleada, y me pareció que definía a la perfección en lo que se está convirtiendo el San Fernando, un equipo que cada día está peor, y no sólo por los resultados tan adversos cosechados, sino por la mala imagen que está dando en el terreno de juego.
Los jugadores son profesionales dignos de ser respetados en todo momento, pero eso no les da derecho a esconderse y quitarse la pelota de encima, como hacen algunos de ellos. Me evitaré, muy mucho, de señalar directamente a ninguno, entre otras cosas porque ellos saben quienes son, y porque la afición ya se encarga de hacérselo saber cada domingo, sin que sirva para que el entrenador se dé por enterado.
“A perro flaco, todo se le vuelven pulgas”, eso le pasó al Club Deportivo, pues el chaval que mejor estaba jugando se lesiona de una forma tan espectacular que a todos se nos puso la piel de gallina, recordando el episodio tan reciente y trágico acaecido en el Sánchez Pizjuan. Se trataba del joven Regino, que debutaba de forma admirable en la banda derecha. Justo cuando pensábamos que por fin esta zona estaba perfectamente cubierta, Regino salta para disputar un balón y se golpea en la cabeza. Trata de incorporarse, se tambalea peligrosamente y cae fulminado semiinconsciente. Ahí es donde empezó lo peor del partido, unos acontecimientos que se fueron sucediendo, para dejar en evidencia las muchísimas carencias que padece nuestro club.
Lo primero, los voluntarios de la Cruz Roja, tres jóvenes que no tenían ni idea de lo qué tenían que hacer. El balón lo tiran fuera para que Regino fuese atendido, pero estos voluntarios, en vez de atravesar el campo, ante la posibilidad de que peligrara la vida del jugador, lo rodean en una carrera absurda. Los pobres, poco más pudieron hacer, salvo cargar con la camilla, pues era evidente que ninguno de ellos era médico. ¿Qué pintaban entonces allí? ¿Dónde estaba la ambulancia? La Cruz Roja debe entender que para atender los terreno de juego, es necesario mucho más que la buena fe de sus voluntarios. Con eso sólo no basta.
Cuando por fin llegan al lugar y lo suben en la camilla, lo trasladan a la salida del estadio y allí se tiene que quedar el lesionado esperando, sin que nadie pudiera realmente atender su estado de salud, ni siquiera tapándolo con una manta para que no se enfriara. Todo un espectáculo esperpéntico que bien pudo costar un disgusto. Gracias a Dios que no fue así y sólo se trató de una conmoción celebral leve, de lo que todos nos alegramos ¿Servirá esto de escarmiento para que no vuelva a ocurrir? Espero que sí.Para colmo de males, cuando se llevan a Regino, el equipo se descontrola. Cosa humana y comprensible, pero en el desconcierto nos empatan, y además, se apagan las torretas de los focos, tal y como pasó en el partido anterior, dejando a oscuras el terreno de juego. De esto no diré nada, no vaya a ser que se enfade el delegado de deportes y diga que esas torres funcionan a la perfección y que han superado con creces las pruebas AENOR de calidad. Las mismas que han superado el césped y todas las instalaciones. ¿No te jode?. Pues eso, lo dicho: El San Fernando, un cementerio de elefantes.

lunes, 5 de noviembre de 2007

Una propuesta industrial

¿Se ha fijado que en la planicie de salinas que se extiende por delante de la Sierra de San Cristóbal están instalando aerogeneradores o molinos de viento? Supongo que, como es lógico pensar, servirán para aprovechar la energía eólica que se produce en esta zona de Andalucía, lo cual es una buenísima noticia, pues esta es una excelente fuente de energía alternativa que servirá para paliar, en buena medida, los efectos nocivos y contaminantes que producen las otras fuentes energéticas clásicas, además de cuenta con la ventaja de ser una fuente de energía renovable, motivo más que suficiente para motivar la inversión, tanto pública como privada, en la investigación de estos recursos inagotables. Invertir en investigación para potenciar esta nueva manera de producir energía es apostar por el progreso y el bienestar de la sociedad, ya que es una forma de afrontar la crisis energética que se presagia, a tenor de que las fuentes de energías que nos abastecen en la actualidad, son muy contaminantes y están limitadas.
Nuestro actual modelo económico, que se fundamenta principalmente en su continuo crecimiento, exige irremediablemente una demanda proporcional de energía para sostenerse, y teniendo en cuenta que las fuentes de energía fósil y nuclear se agotan, es más que previsible que en un futuro próximo la demanda no pueda ser atendida. Por eso es tremendamente interesante investigar otros nuevas maneras de obtener energía. Éstas son las energías alternativas, y entre ellas, la eólica.
En la actualidad se busca aforadamente soluciones para resolver la crisis energética inminente, implicándose en ello las mentes más brillantes de nuestras universidades, al mismo tiempo que crece en la sociedad una mentalidad conservadora respecto del medio ambiente, sobre todo, a lo que al cambio climático se refiere. Todo esto, nos lleva a pensar que las energías renovables son, al margen de un seguro de vida, una magnifica manera de invertir y de producir riqueza.
Y es aquí donde hago una sugerencia que puede que les resulte irreverente, pero que a mí me parece una buena idea, dado que en la Bahía de Cádiz estamos más que hartos de oír la expresión reconversión industrial, sin que hasta la fecha nadie haya sido capaz de hacerla realidad llevándola a la práctica, posiblemente por la dificultad que entraña buscar un producto alternativo donde ocupar nuestra industria. Es por ello que me pregunto, y lo hago gritando a los cuatro vientos para que puedan oírme: ¿No sería una buena idea, dada la importancia creciente de las energías renovables en nuestra economía, que esos molinos de vientos o aerogeneradores que estamos importando desde el País Vasco, los fabriquemos aquí?. Si en Cádiz somos capaces de fabricar barcos, armas, coches, aviones, etc..., ¿no vamos a ser capaces de fabricar molinos? Es más, estoy seguro de que la tecnología necesaria está al alcance de los ingenieros que fueron capaces de diseñar el famoso MEROKA. Fabricar molinos tiene que ser, obligatoriamente, muchísimo más sencillo, y aunque a priori pudiera parecerles una idea un tanto quijotesca, no deja de ser una forma de afrontar ese gigante tan temido del desempleo y de la desindustrialización que sufrimos desde hace unos años. Dediquémonos a fabricar e instalar molinos de vientos y a vender la energía que podamos producir. Nuestro viento nos está ululando la promesa del porvenir por el que debemos luchar. No sé, es sólo una idea ¿Por qué no?