Hace unas semanas, no sé exactamente cuantas, les contaba que cada vez que salgo de San Fernando por la autovía de Jerez, no puedo evitar ensimismarme en el nuevo paisaje que los molinillos de viento están dando al horizonte. Y es que me da la sensación de que cada día hay más de ellos instalados.
Ahora que tanto se habla de desaceleración de la economía o de la crisis, es importante subrayar que uno de los factores productivos con mayor impacto en el crecimiento social es precisamente la energía, ya que ésta tiende a perfilarse en el futuro como uno de los indicadores más importantes del consumo. Obviamente consumir energía agrava la problemática del cambio climático por la emisión de gases contaminantes, pero nadie se resiste a vivir sin electricidad, calefacción o aire acondicionado. Por ello hay que concederle especial importancia a las tecnologías de generación renovables, y teniendo esto en cuenta, como gaditano no puedo dejar de sentirme un hombre afortunado, pues gracias a Dios, si algo tenemos en abundancia en nuestra tierra es sol y viento. ¿Quién lo diría hace unos años? Aquello que nos define por antonomasia, nos va a servir además como tabla de salvamento para reactivar en empleo en la bahía. Es como para sentirse satisfechos. ¿No creen? No obstante, en todo este jaleo de inversiones macro empresariales recientemente anunciadas por el Gobierno y la Junta de Andalucía, noto un cierto favoritismo con los desempleados de grandes empresas, con los grandes núcleos contestatarios a los que interesa contentar, y creo que por eso se desatiende a otros parados, los jóvenes, los mayores de cuarenta y cinco años, los de las pequeñas y medianas empresas, las mujeres etc., y esto es una injusticia, entre otras cosas, porque ellos son precisamente los más desprotegidos.
¿Por qué solamente se tienen en cuenta a los desempleados afectados por el cierre de Delphi para la ocupación de los nuevos puestos de trabajo que se van a generar en breve? ¿A caso no tienen los mismos derechos a incorporarse a una empresa de estas cualquier otro parado? ¿Por qué a estos desempleados de grandes empresas los atiende el Estado mejor, los tiene realmente en cuenta, se preocupa por ello y los beneficia incrementando la cuantía y duración de los subsidios por desempleo? Lo reitero una y mil veces: eso es una injusticia, pero una injusticia tremenda que nadie ha criticado hasta el momento, porque lamentablemente es cierto el dicho de que la unión hace la fuerza. ¿Dónde están los sindicatos?
Como gaditano, no me queda más que felicitarme si esta reactivación empresarial e industrial que se presagia en la Bahía es cierta, pero como trabajador por cuenta ajena de una pequeña o mediana empresa, me fastidia muchísimo que todas estas medidas que se publicitan últimamente sólo sirvan para beneficiar a los de siempre.
No quiero decir con esto que los trabajadores de estas grandes empresas no se merezcan cualquier beneficio en su situación de desempleo. Ruego, especialmente a los sindicalistas, que antes de descalificar gratuitamente, interpreten correctamente lo que trato de decir, que no es más que reivindicar la igualdad absoluta para todos los trabajadores inscritos en la oficina de demanda de empleo, con indiferencia de cual haya sido su ocupación anterior, y la empresa donde hayan trabajado. Beneficiar a unos va, lamentablemente, en detrimento de otros, y con ello sólo se potencia la estratificación social, separando los niveles de la siempre castigada clase media. Reactivar la maltrecha economía de la Bahía de Cádiz, requiere indiscutiblemente reformas estructurales importantes. Para ello es necesario un pacto de Estado en el que se debería tener muy en cuenta, precisamente, a los más desfavorecidos, y estos, lo reconozcan o no, no son sólo los extrabajadores de Delphi.
Ahora que tanto se habla de desaceleración de la economía o de la crisis, es importante subrayar que uno de los factores productivos con mayor impacto en el crecimiento social es precisamente la energía, ya que ésta tiende a perfilarse en el futuro como uno de los indicadores más importantes del consumo. Obviamente consumir energía agrava la problemática del cambio climático por la emisión de gases contaminantes, pero nadie se resiste a vivir sin electricidad, calefacción o aire acondicionado. Por ello hay que concederle especial importancia a las tecnologías de generación renovables, y teniendo esto en cuenta, como gaditano no puedo dejar de sentirme un hombre afortunado, pues gracias a Dios, si algo tenemos en abundancia en nuestra tierra es sol y viento. ¿Quién lo diría hace unos años? Aquello que nos define por antonomasia, nos va a servir además como tabla de salvamento para reactivar en empleo en la bahía. Es como para sentirse satisfechos. ¿No creen? No obstante, en todo este jaleo de inversiones macro empresariales recientemente anunciadas por el Gobierno y la Junta de Andalucía, noto un cierto favoritismo con los desempleados de grandes empresas, con los grandes núcleos contestatarios a los que interesa contentar, y creo que por eso se desatiende a otros parados, los jóvenes, los mayores de cuarenta y cinco años, los de las pequeñas y medianas empresas, las mujeres etc., y esto es una injusticia, entre otras cosas, porque ellos son precisamente los más desprotegidos.
¿Por qué solamente se tienen en cuenta a los desempleados afectados por el cierre de Delphi para la ocupación de los nuevos puestos de trabajo que se van a generar en breve? ¿A caso no tienen los mismos derechos a incorporarse a una empresa de estas cualquier otro parado? ¿Por qué a estos desempleados de grandes empresas los atiende el Estado mejor, los tiene realmente en cuenta, se preocupa por ello y los beneficia incrementando la cuantía y duración de los subsidios por desempleo? Lo reitero una y mil veces: eso es una injusticia, pero una injusticia tremenda que nadie ha criticado hasta el momento, porque lamentablemente es cierto el dicho de que la unión hace la fuerza. ¿Dónde están los sindicatos?
Como gaditano, no me queda más que felicitarme si esta reactivación empresarial e industrial que se presagia en la Bahía es cierta, pero como trabajador por cuenta ajena de una pequeña o mediana empresa, me fastidia muchísimo que todas estas medidas que se publicitan últimamente sólo sirvan para beneficiar a los de siempre.
No quiero decir con esto que los trabajadores de estas grandes empresas no se merezcan cualquier beneficio en su situación de desempleo. Ruego, especialmente a los sindicalistas, que antes de descalificar gratuitamente, interpreten correctamente lo que trato de decir, que no es más que reivindicar la igualdad absoluta para todos los trabajadores inscritos en la oficina de demanda de empleo, con indiferencia de cual haya sido su ocupación anterior, y la empresa donde hayan trabajado. Beneficiar a unos va, lamentablemente, en detrimento de otros, y con ello sólo se potencia la estratificación social, separando los niveles de la siempre castigada clase media. Reactivar la maltrecha economía de la Bahía de Cádiz, requiere indiscutiblemente reformas estructurales importantes. Para ello es necesario un pacto de Estado en el que se debería tener muy en cuenta, precisamente, a los más desfavorecidos, y estos, lo reconozcan o no, no son sólo los extrabajadores de Delphi.



