
de haber reencontrado tu voz marchita,
ya sabes, mi amor, que mi alma grita
a pesar de este dolor, por no tenerte.
Esta noche, la oscuridad se hace más fuerte,
y el aire se hace piedra para cegar mi vista.
Quizás lo evites, pues ya no necesitas
de ese amor caduco que sabes que se muere.
de ver como te besa allá en la luna,
usurpando mi playa y mis arenas.
Aquí estoy, enfermo, con mi muerte serena,
sufriendo en mis adentros la locura,
de saber que te entra por las venas.





