martes, 14 de abril de 2009

La Isla de San Fernando (Soneto)


Isla de azuladas torres coronadas
el orgullo de la baja Andalucía,
lugar donde un pendón bien se lucía
alhaja de su historia que es dorada.

Con piedras las murallas levantadas,
San Romualdo valiente defendía,
fortaleza que a su tierra le decía
que antaño fue señor de las espadas.

Y un Puente, el de Zuazo, que sus ojos
con sal del caño eternamente baña
sazonando la memoria del tronío.

Saporito de ayer, que hoy en despojo
se convirtió anhelando ser un río,
si saber que fue el corazón de España.


martes, 31 de marzo de 2009

Amor no correspondido (SONETO)


Aquella, mi visión, sueño dorado
anhelos que escribí y que tu cantas
mil veces me atormenta y otras tantas
cuando me veo sin ti desvencijado.

Que sepas que mi luz has apagado
con esa frialdad que es como escarcha.
Es mi ilusión dormida que se marcha
herrando como un alma por el prado.

Si tienes compasión oye mi llanto
clamando mi pesar con gran hondura,
pretendiendo los ecos de tu canto.

Porque sin ti, mi amor, en la espesura
condenado mil años, y otros tantos
ando buscando siempre tu dulzura.

Un par de despropósitos municipales.

Supongo que con la intención de normalizar las relaciones existentes entre las Hermandades de San Fernando y el Ayuntamiento, se ha propuesto por parte del Jefe de Protocolo del Consistorio unas normas reguladoras, que ciertamente eran necesarias, pues todos somos conscientes de que si a los actos cofrades se invita a las autoridades municipales, éstas deben ser tratadas y atendidas en los términos pertinentes. En eso estamos todos de acuerdo. Por tanto, es justo felicitarles por dicha iniciativa, con independencia de que luego, en la practica, se ajuste o no a la realidad, pues como bien manifestó el Cuarto Teniente de Alcalde, Señor D. Francisco Romero, estas normas son meramente una sugerencia a tener en cuenta, debiéndose ajustar luego a cada caso en particular.
También comentaba D. Francisco Romero, que si se respetaban estas normas en la medida de lo posible, le facilitaríamos su labor de asignar responsabilidades de asistencia y representación a los actos a los que el Excelentísimo Ayuntamiento sea invitado, puesto que por sus manos pasa toda la documentación que las Hermandades remiten a tal efecto. Este esfuerzo realizado, tanto por el Cuarto Teniente de Alcalde, como por el Jefe de Protocolo, es de agradecer, pues se hacen evidentes sus buenas intenciones. No obstante, y ya en un ámbito político, la relación entre el Ayuntamiento y las Hermandades no pueden quedarse solamente en eso, en buenas intenciones, pues es más que necesario que se cumpla realmente con el compromiso de colaboración que debe reinar entre las instituciones, lo que no está ocurriendo hasta el momento.
Por ejemplo, es más que reprochable el descuido que se ha tenido con la Hermandad del Prendimiento, que había programado un Vía Crucis por el interior del Parque Almirante Lahulé el pasado día 30/03/2009, a partir de las 20:30 h. llevándose la desagradable sorpresa de encontrarse con la verja cerrada a cal y canto, a pesar de haberlo solicitado con la suficiente antelación, según consta en el sello de entrada en el registro del 12/03/2009. Para poder entrar, la policía local tuvo que cortar el candado con una cizalla. ¡Vaya numerito!. No quiero pensar que esto ocurra por tratarse del Prendimiento, pues eso sería entonces harina de otro costal. Prefiero creer que lo ocurrido se debió tan sólo a un descuido. No obstante, es más que sospechoso que justo a la mañana siguiente, más de una decena de operarios municipales se encontraran podando las mismas ramas que el día anterior habían estorbado el normal procesionar de Jesús del Prendimiento, quien tuvo que lamentablemente sortearlas a cada paso, con el consiguiente deslucimiento del cortejo.
También quiero manifestar, obviamente a título personal, mi malestar por lo ocurrido en el pregón de Semana Santa, en donde el micrófono averiado deslució ingratamente la ceremonia. Es difícil de creer que estas cosas pasen en el Real Teatro de las Cortes, máxime cuando en este mismo lugar se celebran importantísimos actos institucionales, en los que todo se controla al milímetro. Estos fallos no se pueden permitir, menos incluso cuando su alquiler resulta tan costoso. Pues dicho queda. Que conste que no es mentira ni exageración nada de lo que denuncio, pues en ambos casos he sido testigo directo y sufridor, al mismo tiempo que centenares de personas. No es una crítica destructiva, aunque algunos así lo quieran entender. Es sólo una queja por las cosas que se hacen mal, con la esperanza de que se corrijan. Esa es la verdad.

lunes, 23 de marzo de 2009

Nuestra verdad

Hoy voy a hacerles cómplices de una reflexión personal que últimamente me ronda por la cabeza.
Me advertía un gran amigo hace unos días, que notaba como me estaba volviendo, con el tiempo, más intransigente, más exigente, quizás más ortodoxo en mis postulados. Y tras analizarlo, reconozco que un poco incrédulo y sorprendido, comprendí que era cierto, aunque es algo ajeno a mi voluntad que me sucede de manera inconsciente.
Créanme, he llegado a un punto en la vida, en el que lo accesorio me parece absurdo, ridículo, a veces incluso obsceno. Me supone un gran esfuerzo prestarme a paripés que no sirven para nada útil, salvo para vanagloria de narcisistas e insatisfechos. No obstante, allá cada cual, lo único que deseo es que me dejen en paz y no me utilicen.
Les cuento esto, porque creo que es un abuso de poder injusto, cruel y más que criticable el que hacen algunos vanagloriándose de enarbolar banderas bajo las que nos sitúan, pero sin que exista una verdadera unidad de acción o de pensamiento, sin que seamos realmente un verdadero grupo. Cuentan con nosotros solamente para exhibirnos como fuerza, para mostrar todo el poder mediático y social que poseen. Y yo me pregunto ¿con qué derecho hablan en mi nombre? ¿En qué medida no soy una persona y me he convertido en una pieza de un complicado engranaje en el que sólo soy uno más?
Puedo tener cualquier ideología, profesar cualquier religión, qué más da, pero ¿en qué medida esa manera de aglutinar a las personas representa realmente al individuo que soy?
A veces me ocurre que, sintiendo que pertenezco a algo en concreto, tras posicionarme con honradez, sucede algo inesperado que me deja fuera de lugar. Se lanzan mensajes que me parecen incorrectos, planteamientos con los que no comulgo plenamente y que en definitiva hacen que me sienta excluido, con el deseo de revelarme para no ser tratado como elemento que engorde el poder que, esos que hablan en mi nombre, quieren exhibir. Me siento manipulado e impotente, y quiero zafarme de todo ello. ¿En qué medida me representan, si no me conocen, si nunca han hablado conmigo, si ni siquiera saben que existo?
Cuando pienso esto, obviamente me transformo en un ser antisistema, en alguien que cree cada vez en menos cosas. Cuando me siento utilizado, me desengaño de muchos y, como si tuviera un interruptor, me desconecto cerrando los ojos y los oídos. No hay mejor manera de escapar del egoísmo de este mundo en el que vivimos. No me gusta ser testigo del enfrentamiento de estos grandes lobby´s que se muestran los dientes compitiendo por una porción mayor de poder. No me gusta que nadie juegue conmigo. Yo quiero ser libre, porque también creo que el corazón del hombre es como una playa. Si miras las olas, verás que se mueven, que vienen y que van, y que nunca son las mismas, pero si alzas la mirada, descubres una línea quieta eternamente. Se trata del horizonte. Algo que todos tenemos dentro y a lo que no podemos renunciar jamás. Es nuestra verdad, la más profunda y pura verdad.

lunes, 16 de marzo de 2009

El desengaño


Sin esperanza vago sin rumbo fijo
tras perder para siempre lo cuidado
pues de repente vino inesperado
el desengaño amplio jamás tenido.

Fue una señal lo grave acontecido
que definió el sentimiento acabado
como amor que antaño fuese templado
a fuerza de calor de hierro vivo.

Detonado, destrozado, extirpado
con bravura del hombre que es herido
que corre para huir desesperado.

Todo acabó en un cerrar y abrir de ojos
el espíritu por odio fue calado
tornando como sangre, en color rojo.


domingo, 15 de marzo de 2009

Un gesto hermoso

Permítanme que me aparte de cualquier influencia política, de cualquier interés personal, de cualquier interpretación manipulable, pues lo que hoy quiero contarles es sólo el resultado de la observación independiente que últimamente estoy teniendo sobre la gente de nuestro pueblo, sobre nosotros.
La crisis económica nos está dando de lleno, ha agujereado el casco, justo en la línea de flotación, del barco donde navegaban muchas familias que antes subsistían a duras penas con dos sueldos, y que ahora, sin trabajo de uno de los cónyuges o en el paro los dos, no tienen a donde ir y se encuentran con una mano delante y otra detrás.
Son muchos los casos conocidos. Son muchas las tragedias que estamos viendo, porque lamentablemente, con independencia de a quien achaquemos la responsabilidad de esta maldita crisis, lo cierto es que está generando muchísima pobreza y convirtiendo en víctima a la amplia clase media.
Y muchos ahora pretenden demostrar que llevaban razón cuando decían que no se podía vivir por encima de nuestras posibilidades, y tenían razón, pero no es tiempo de reproches, sino de todo lo contrario. Tenían razón, pero aquellos que consumieron compulsivamente, hipnotizados por el sueño del bienestar, grandes casas, grandes coches, grandes frigoríficos y televisores, grandes, grandes, grandes, ahora no pueden hacer frente a sus deudas contraídas y no saben qué hacer.
La crisis es profunda y, aunque ha calado hasta la médula de la sociedad, lo ha hecho con una celeridad que no terminan de comprender ni de creer los grandes sabios economistas del mundo entero. Muchos se han convertido en pobres de repente y les ha sucedido tan rápido que aún no son conscientes de su sueva situación, porque los pobres no han tenido tiempo para la desesperanza. Por ello creo que lo peor de esta crisis no es lo que está ocurriendo ahora, pues el remanente de nuestra economía, la inercia consumista que tenemos hace que en la mayoría de los hogares siga habiendo bienes de consumo que dignifiquen la vida de quienes padecen más de lleno esta desgracia, pero ¿qué pasará cuando transcurrido unos meses esos remanentes se vayan terminando? ¿Qué harán estas familias cuando se les acabe el paro?
Corren malos tiempos, y todos tenemos que movilizarnos para hacer un frente común. Todos deberíamos de tomar conciencia de que es un gravísimo problema social que sólo seremos capaces de sobrellevar y superar si somos consecuentes, responsables y solidarios.
Está feo decirlo, pues soy su Secretario, pero es que me parece maravilloso el gesto que ha tenido mi Hermandad de la Sagrada Resurrección negándose a colocar flores sobre el paso de nuestro Titular para exornarlo, destinando esa partida presupuestaria a ayudar a los más necesitados. Probablemente esta iniciativa sirva para poco, pues es cierto que no deja de ser un simple gesto, pero lo importante para mí es que mi Hermandad ha tomado conciencia del problema social y ha dado un paso al frente.
Si es sólo esta Hermandad quien hace esto, este hecho no servirá de mucho, pero si cunde el ejemplo y son otros los que se suman a esta iniciativa aportando su granito de arena, les garantizo que tendremos el poder de cambiar el mundo.
Les pido, por último, que miren atrás y recuerden el maravilloso milagro que Jesús hizo multiplicando los panes y los peces. ¡Hagamos, por Dios, este milagro, porque sé que somos capaces, muy capaces!

jueves, 12 de marzo de 2009

Otra vida (Soneto)

Hay quienes sólo ven poesía en aquello que se escribe respetando la métrica. Yo discrepo, ya lo saben. Me declaro creativo antiacademicista, pero eso no quiere decir que no respete a quienes opinen de esa manera. De hecho, a veces, me gusta escribir musas y sonetos. Este es un ejemplo.


Sigue mi viaje por el mar salado
sobre el gran desierto de amor hiriente
destino y rumbo puesto a mi presente
relleno de un vacío indeseado.

Quizás fuera otro el sentido esperado
lugar a conquistar siendo valiente
e incapaz de volar, soy el sirviente
de aquellos sueños rotos ya cansados.

Pero oculta subsiste alimentada
la esperanza que no salta al abismo,
señal que en mi vida es anhelada

Sigo existiendo preso de mi mismo
sin aspirar, muerto, a tener nada
con el alma exenta de egoísmo.