domingo, 13 de junio de 2010

Conociéndome

Mi verdadera vocación, siempre lo ha sido, es la de ser escritor, escritor de novela de narrativa contemporánea, pero pensando en ello, acabo de caer en la cuenta de que para serlo, al menos de una manera honesta y relativamente eficiente, necesito ejercer un grado más amplio de libertad personal. Desde mis propias limitaciones, trabas y prejuicios, que en la mayoría de los casos yo mismo me he impuestos, difícilmente podré ejercer dignamente la función creativa que todo escritor necesita para contar una historia creíble, por eso creo que debo actuar valientemente, para procurarme esa libertad que necesito. A veces nos cuesta muchísimo aceptarnos a nosotros mismos. Casi siempre es complicado decidir, pero hacerlo es andar hacia delante. ¿Vienen conmigo? No digo que sea fácil ni bonito, es sencillamente un camino, mi camino. Un destino, mi destino, todo aquello que yo he elegido en base a lo que soy, con el valor de no mentirme a mi mismo.

sábado, 29 de mayo de 2010

miércoles, 26 de mayo de 2010

Mis bonsais

Cuando no tengo ganas de hablar con nadie, me refugio en mi patio y cuido de mis macetas. Son un pequeño naranjo, un tres bonsais, y un geranio. Son estos que os muestro. Espero que os gusten.

Este, el del fondo, es el naranjo:

Uno de los bonsais, llamado Carmona Microphilia, una especie de ficus.

Otro de mis bonsais, este un ficus puro.


Y por ultimo, el pequeño arbol del caucho. Otro precioso bonsai:


En mi patio no hace mucho sol, pero tambien tengo un geranio que va tirando a duras penas, el pobre, a ver si se acostumbra a la sombrita:



lunes, 3 de mayo de 2010

El color de las cosas


Si yo fuera capaz de explicarte,
de contarte lo que pienso, lo que opino.
de trasmitirte lo que sé, lo que imagino.

Si yo fuera capaz de acaparar tu atención
por un instante tan solo
te haría saber la verdad.

¿La verdad o mi verdad?
¿A caso no son la misma cosa?

La verdad es el exponente de la absoluta libertad,
una expresión grandilocuente que todo lo vence
que todo lo rompe o lo construye,
con la fuerza omnipotente del dios que todo lo puede.

Y mi verdad es solamente mi libertar personal,
mi yo más absoluto
del que no puedo renunciar ni arrepentirme
por amor a mí mismo.

domingo, 25 de abril de 2010

El último viaje.


Cuando este barco haya cruzado
su mar de agua salada
y arribe vencido hasta la orilla
acaecerá el momento.

Declinará en la arena
dejando su cuerpo desahuciado
a la sazón caprichosa de los vientos
y ofrendará su carne, su piel, sus huesos.

Y la luz, cual la de un faro,
alumbrando como antorcha desde adentro
ahuecará la aureola del milagro
y todo o nada será eterno.

domingo, 18 de abril de 2010

Entre vítores y aplausos

Antes de nada, dado los cometarios que me estáis haciendo, quiero aclarar a todo el que lea este poema que no quiero postularme como un defensor de la tauromaquia. Mi amigo Santiago Muñoz me invitó a una novillada de añojos, en la que lidiaba su hijo, un muchacho de 16 años que aspira a ser torero, y fui a la plaza, y sólo cuento lo que vi y lo que sentí, aunque aclaro que ni entiendo ni me gusta la mal llamada Fiesta Nacional.


No eran luces ni colores
sino espigas que apuntaban a la gloria
danzando con la muerte
entre vítores y aplausos.

Eran sueños que comienzan
despertando al deseo de lo imposible,
el triunfo de una tarde
entre vítores y aplausos.

La mofa allí presente
al son de trompetas y tambores
de platillos que quebraban los temblores
entre vítores y aplausos.

El valor surgiendo tras el miedo,
del guerrero que busca la victoria,
un grito desgarrado de terror junto al mugido
entre vítores y aplausos.

Laberinto perdido de memoria
entre miradas furtivas que escapadas
buscaban a una madre que sufría
entre vítores y aplausos.

Y la sangre de repente fue poesía
tras alzar hacia lo alto sus espadas
cuando el arte se hizo muerte
y el miedo valentía
y la soledad templanza
y el rugido incontenible en la plaza
estalló como homenaje y como ofrenda
al muchacho que triunfaba
entre vítores y aplausos.

sábado, 10 de abril de 2010

De la vida Efímera


Y llegará el tiempo en que la vida acabe,
terminación de un cuerpo sin aliento
que exhala su último suspiro.

Será mi tiempo, y será tu tiempo,
un tiempo sin minutos, sin segundos,
destiempo en donde el fin será lo eterno.

Regresaremos al vientre de la tierra
al polvo, a la entelequia,
emprenderemos nuestra última batalla
en busca de la nada.

Y no lo sé, pero lo pienso,
que llegaremos a un mundo
sin charlatanes, sin flores,
sin mentiras ni falsas esperanzas.

Destiempo de silencio,
de quietud, oscuridad o luz,
de paz intensa,
sin pulsación alguna,
sin corazón ni ruido.

Una línea sin curvar,
vista desde esta perspectiva
que sólo será un punto, traspasado el tiempo,
si acaso eso,
y quizás ni eso.