jueves, 26 de mayo de 2011

“El tsunami anti PSOE”

Considero que es una obligación, especialmente de los socialista, reflexionar en el mensaje que las urnas ha dado a la clase política en las pasadas elecciones del 22/05.

Es obvio que el Partido Socialista Obrero Español se ha llevado, posiblemente, el mayor varapalo de su historia, fruto, seguramente, de las políticas restrictivas que se están realizando desde el Gobierno de España.

Todos tenemos medianamente claro, que la aplicación de esas políticas restrictivas, de recorte o de ajuste, como queramos llamarlas, nos han sido impuestas desde el exterior, para equilibrar la balanza de intereses de los denominados “mercados”, y que sin ellas, tal y como ha sucedido con Grecia o Portugal, habíamos sido intervenidos por el Banco Europeo. Las medidas anti crisis que se han aplicado eran, obviamente, necesarias e ineludibles, pero lo que no queda tan claro, al menos a mí, es que si debían de haber sido aplicadas por un gobierno progresista o no.

El gobierno ZP, hasta entonces, se diferenció siempre por su marcada personalidad social. Importantes han sido la ley del matrimonio homosexual, la de la dependencia, ambas para quitarse el sombrero por los derechos que reconoce, y las políticas de igualdad implantadas desde un ministerio propio, por tanto, el hecho de asumir el protagonismo en la adopción de estas medidas, sacrificando las clases más bajas, es algo que nos descolocó, y no sólo eso, sino que nos mutiló el discurso solidario que hasta entonces habíamos estado proclamando, y en el que creíamos ciegamente.

Vistos los resultados obtenidos en las urnas, yo me pregunto si no hubiera sido mejor para el partido que el Gobierno hubiera convocado elecciones generales en el momento que supo que la política que tenía que llevar a cabo no era la de su programa, sino otras neoliberales que le venían impuestas y que no podía eludir de ninguna manera, dejando el protagonismo en la adopción de esas medidas a otro partido de corte más liberal o conservador, o bien, asumiendo dicho protagonismo pero con la complicidad del pueblo, renovada en los resultados de esas nuevas elecciones que nunca se llevaron a cabo. ¿Qué había pasado si se hubiera actuado de esta manera? Es difícil de responder a ciencia cierta, pues lo cierto es que digamos lo que digamos serán siempre meras especulaciones, pero yo pienso que el tsunami en contra del PSOE no habría sido tan intenso ni perjudicial, incluso me atrevería a pensar que en dicho caso habría sido en sentido positivo, pero tal y como digo, esto es una mera especulación.

Ahora tenemos que estar a la altura de las circunstancias, especialmente porque dentro del partido socialista han pagado justos por pecadores. Todos los socialistas tenemos la misión de analizar lo ocurrido y aportar ideas, porque sería terriblemente trágico, dramático para España, que por una mala gestión o una lectura equivocada de la realidad, nos carguemos este partido y tiremos por tierra toda su historia. España necesita al PSOE, y sobre todo en tiempo de crisis, donde lo importante, lo más importante, es el bienestar, la tranquilidad, la seguridad de todos.


Ignacio Bermejo Martínez


jueves, 5 de mayo de 2011

Los Socialistas de la Islas ilusionamos a muchos ciudadanos que llenaron la sala de los cines Ábaco en busca de ilusiones





Fernando López Gil: “Tenemos que estar a la altura de lo que esta ciudad nos exige”

El candidato socialista a la Alcaldía isleña, Fernando López Gil, ha agradecido a los más de 600 invitados que llenaron el auditorio “vuestra presencia en este acto. Estáis haciendo historia porque aquí marcamos la cuenta atrás para llevar a cabo el cambio que entre todos y todas hemos soñado para nuestra ciudad”.

Y pieza fundamental de ese cambio lo constituyen los terrenos de Camposoto. Un millón y medio de metros cuadrados que Griñán se ha comprometido a reordenar para que pueda compatibilizarse el uso militar con el económico que demanda San Fernando. “Gracias por realizar aquí ese importante anunció, presidente”, ha aplaudido López Gil.

El candidato ha recordado que la campaña electoral que ahora se inicia va a estar marcada “por quienes buscan el desprestigio del contrario a costa de emplear mentiras en su contra, por quienes tratarán de hacer olvidar a la ciudadanía su paso por el Ayuntamiento y todas aquellas estrategias que no aportan nada a lo que de verdad necesita San Fernando”. Pero “también estaremos todos aquellos que de verdad, de corazón, queremos a nuestra ciudad, que amamos a La Isla y estamos convencidos que al final la suma del esfuerzo, de las ilusiones y de los proyectos tendrán su recompensa. Cada vez que nos dedican alguna mentira ofrecemos un proyecto de cambio para San Fernando”.

“Actualmente somos la última ciudad en infraestructuras turísticas, comerciales e industriales de la Bahía. He dicho muchas veces que necesitamos cambiar el actual modelo económico de San Fernando pero también os he mostrado como podemos hacerlo”, ha afirmado. Pero, ha dicho, hoy “quiero hablaros de la responsabilidad que juntos tenemos por cambiar nuestra ciudad. Hace cuatro años me presenté ante vosotros y tuve la confianza mayoritaria de los isleños e isleñas. Finalmente un pacto entre PA y PP frustraron la esperanza de cambio que suponía esa victoria, pero, de manera muy curiosa, no apagaron la ilusión sino que la acrecentaron. La frustración por un gobierno entre PA y PP hizo que entre la gente creciera la idea de cambio, y a ello me he dedicado durante estos cuatro años, a reunirme por toda la ciudad recogiendo y haciendo míos esos deseos”.

López Gil ha recordado que ahora más que nunca “tenemos que estar a la altura de lo que esta ciudad nos exige. La ciudad de Camarón, de la primera Constitución, la que paró a los franceses, la de la Libertad de Imprenta….tiene que ser capaz de tener un gran futuro. Si hemos hecho todo eso, ¿cómo no vamos a ser capaces de inventarnos nuestro futuro?”

“Me molesta enormemente cuando escucho decir que San Fernando es una ciudad apática. No lo creo. El problema que ha tenido esta ciudad es que el gobierno municipal no lo ha hecho bien, no gestionado de manera eficiente. Necesitamos a un Ayuntamiento que marque el camino, por dónde tenemos que ir, que nunca ponga trabas y nos lleve a cumplir nuestras esperanzas, en definitiva, un Ayuntamiento emprendedor”.
“Si me metí en política es porque creo que mi ciudad debe ser mucho más de lo que es hoy. Si estamos aquí es porque creemos que La Isla es una ciudad mucho más decente que aquella que cuando se pierden casi ocho millones de euros de la Caja municipal en vez de asumir su responsabilidad y pedir perdón a los ciudadanos se dedican a insultar a los colectivos que le exigen una actitud honesta”, ha dicho.

Antes de presentar al resto de integrantes de la candidatura , de quienes dijo que “van a dejarse la piel por San Fernando”, López Gil ha asegurado que “pelearé por alcanzar lo que todos y todas deseamos. No puedo obligaros a esa pelea, tenéis que hacerlo por convencimiento. El futuro de La Isla nos necesita a todos y todas”. 

martes, 22 de febrero de 2011

A veces ocurre que personas a las que conocemos consiguen logros importantes en sus vidas que las elevan hasta el Olimpo, un lugar propio de dioses. A veces ocurre que a esas personas que mitificamos, aun siendo grandes y dignas de la mayor gloria, se muestran débiles, accesibles, sencillamente humanas. A veces ocurre que nos damos cuenta de que lo verdaderamente importante no son las personas, sino las obras que las trascienden y que dejan el testimonio eterno de que un un día estuvieron por aquí.

A mi amigo Alfonso, a quien admiro.

Autor de la fotografía: José Carlos Fernández Moscoso

Alfonso: Te vi aquella noche, tan triste, tan solo.

Llegabas desde lejos,

vencida la distancia de lo oscuro,

rendido en el esfuerzo

de buscar inútilmente algún sentido.

Tus manos frías, como tu cara mustia de hombre derrotado,

tus ojos entreabiertos de animal dolido.

Y sonreías con esfuerzo para no dejarte ver.

Opaco querías ser al sentimiento

sin poder evitar aquel gemido largo de tu mirada triste.

¡Triste y vacío, como la calle sin gente!

¡Triste y oscuro aquella noche

de efímeros amores que se ahogaron en un whisky!

Alfonso: Te vi aquella noche y descubrí al verte

que eras mortal, igual que yo, como cualquiera,

como uno más que a la tierra ha de pagar el tributo irrenunciable de la carne,

una carne, tu carne fementida,

cargada de pesadumbre ruda,

contagiando a todos de aquel pesar tan triste.

Alfonso: Yo te vi aquella noche.


Poema propiedad de Ignacio Bermejo

sábado, 19 de febrero de 2011

PROYECTO CIUDAD

ACTO DE LA PRESENTACIÓN DE CULTURA Y EDUCACIÓN

Fernando López Gil, explicándole al Ministro de Educación, Ángel Gabilondo el programa de Educación y Cultura para San Fernando.
El Ministro dialogando con Fernando, con Sixto y con un servidor.

Posando junto a Sixto con el Ministro.

El Ministro, Pedro, un simpatizante y un servidor.
Felicitando al Ministro por su discurso.

jueves, 17 de febrero de 2011

Poesía como alimento.


Será porque en frente, adormilado,

se esconde el monstruo de cuchillos

escapado del pasado

cargado de colmillos.


Será porque he visto desde lejos

sus ojos inyectados

de un odio que te aterra

que te oprime y te asfixia hasta pararte.


Injusticias sin derechos

que enarbolan la bandera

del egoísmo y del miedo.


Por eso escribo y canto.

Por eso hablo y grito

repletos mis pulmones y el resto de mi cuerpo

de una fuerza que supera mis instintos.


Sin miedo alzo la voz

y reclamo para el pobre, lo que es del pobre.


Poesía como alimento del alma oprimida,

como ungüento del cuerpo vilmente amordazado,

como aire que respiran

aquellos olvidados perdidos por abajo.


Porque ya es tiempo de levantar la cabeza,

y de agachar las manos,

de nunca más pedir,

y de exigir, mirando cara a cara,

todo aquello que es nuestro,

lo que nos pertenece,

lo que nos quitaron.


Será por eso mi poesía,

será por eso mi canto.



Autor: Ignacio Bermejo Martinez.
Todos los derechos reservados.



miércoles, 16 de febrero de 2011

Una opinión personal sobre el aborto.

Me parece un ejercicio de cínica hipocresía, tratar de situar a alguien en la encrucijada de tener que definirse obligatoriamente contra el aborto, sólo por el hecho de posicionarlo frente al Partido en el que milita, con la intención, poco loable, de debilitarlo en sus decisiones, para beneficiar de alguna forma la opción política contraria.

Es el viejo dilema fariseo, repetido una y mil veces a lo largo de la historia, exactamente el mismo con el que pretendieron desacreditar a Jesús, y que Él tan sabiamente eludió pronunciando la célebre frase de “Dad a Dios lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar”.

-Si respondo que estoy a favor del aborto, me estaré situando contra la Iglesia a la que deseo pertenecer por mi condición de católico practicante, y si digo lo contrario, me tacharán de incoherente, así que diga lo que diga ya estoy condenado de antemano a salir mal parado. Ante esto, obviamente, es preferible no decir nada, al menos nada claro, sobre todo cuando el que pregunta se escuda en el más que reprochable anonimato.

Permítanme que me cuestione si esta estrategia es propia de alguien que se manifiesta presumiendo de un exacerbado sentimiento cristiano, o contrariamente atenta contra la caridad cristiana, tan escasa como valiosa en estos días.

Estoy plenamente convencido de que se puede ser perfectamente católico y militar al mismo tiempo en el Partido Socialista, a pesar de lo que creen muchos intolerantes para los que ser de izquierdas es estar condenado a la excomunión.

Con total sinceridad no creo que ambas cosas sean incompatibles, sobre todo porque en ambos estamentos prevalece el derecho del individuo al libre albedrío, al margen de que tampoco existe, al menos no lo conozco, ningún reglamento, normativa, estatuto, decreto o ley que lo impida.

Yo no me siento excluido en absoluto en ninguno de los dos lugares, y creo que este tipo de cuestiones responden casi siempre a las tácticas de política negra generadas casi siempre por el adversario, que busca solamente fortalecerse para ganar.

Como digo, no conozco ningún credo que obligue a nadie a manifestarse de manera pública sobre el parecer que cada cual tenga sobre el aborto. El parecer que cada cual tenga al respecto, obedece a un sentimiento ético personal e íntimo. No obstante, por mi condición de hombre, nunca he abortado ni podré hacerlo. Dicho esto, no entiendo el interés de querer involucrarme en los actos que otros, ajenos a mi persona, puedan hacer desde su libre albedrío, ni tampoco entiendo por qué debo de posicionarme de manera pública al respecto, cuando nunca he abortado. ¿No fue precisamente Jesús quien dijo “por mis obras me conoceréis”?

Como hombre, no he podido abortar nunca. No por ello es menos cierto que como tal me resultaría muy sencillo posicionarme en contra, pero hacerlo de manera tan vehemente no sería correcto, sobre todo, porque el aborto no es un tema de partidos políticos, sino de personas. ¿Acaso no hay muchas mujeres del PP a favor del aborto? Claro que sí, muchas mujeres y muchos hombres también.

El aborto es una cuestión de personas, de ética, de moral y también de fe, pero una ética, una moral y una fe que a veces se ven sobrepasadas por las circunstancias personales de cada cual, y se quedan al margen de una decisión personal que se puede tomar de manera libre o forzada, según la historia de cada cual, y que nos puede parecer mejor o peor, pero que responde a la responsabilidad personal de quien decide abortar, y solo de esa persona y nadie más.

No debemos señalar tan a la ligera con nuestro dedo acusador y justiciero, puesto que no es justo que seamos ninguno de nosotros quienes juzguemos a las mujeres que, por desgracia se encuentre con la trágica necesidad de decidir tal cosa, y mucho menos, criminalizarlas por ello.

Es precisamente el sentir cristiano, el que debería obligarnos a empatizar con las mujeres que abortan, especialmente con aquellas que por su precaria situación económica lo hacen en situación insegura y poniendo en riesgo sus propias vidas. Creo esto porque ninguna mujer se place de abortar. Abortar es siempre una tragedia, es una decisión durísima difícil de superar, por tanto ¿quién soy yo para enjuiciar a estas personas? Tengo muy claro que jamás juzgaré a ninguna mujer que aborte. No creo que eso sea lo que Dios me pida. Estoy convencido de que es precisamente todo lo contrario, que me muestre sensible ante estos dramas sociales y susceptible de poder acoger nuevamente a estas personas, brindándole toda la ayuda y la protección posible, postura que se refuerza desde el civismo que me inspira mi ideología progresista. Obligación que debo asumir al margen de la opinión personal que tenga yo sobre el aborto, algo que es meramente insignificante en el contexto de este drama.

El socialista más verdadero es aquel que es siempre solidario, ése que está dispuesto a compartir hasta lo necesario para vivir dignamente. Hay que ser solidarios con los empobrecidos y con los débiles, y ¿qué es sino esto una mujer que aborta?

Abortar, ya lo he dicho y redicho, es siempre una tragedia que nadie quiere ni desea para sí. La mujer que aborta es siempre una víctima, y no pueden ser nunca piedra farisea para arrojar contra nadie ni contra nada.

Lo verdaderamente reprochable de todo esto, lo que se debería de criticar seriamente, es que el aborto se convierta en un bien de consumo al alcance exclusivamente de los bolsillos más privilegiados, porque hay que tener en cuenta que curiosamente no son nunca las mujeres más humildes las que abortan de esta manera. Son precisamente aquellas que disfrutan de una estabilidad económica, las que se lo pueden permitir, garantizándose una manera de abortar segura, cómoda y anónima, sustentando y engordando una censurable desigualdad social que sí que se debe erradicar.

martes, 15 de febrero de 2011

Importancia de la política en nuestra sociedad


Al contrario de lo que afirma Eduard Punset en su blog desprestigiando a los políticos, ha tenido que ser precisamente la menospreciada política la que corrija y subsane el estrepitoso fracaso de la mano invisible del mercado.
Sin la intervención de ésta, estaríamos a merced de los mercados financieros, siendo víctimas del neoliberalismo más deshumanizado y egoísta que haya existido nunca.
Una vez más en la historia, la política ha velado por los intereses generales, y el tiempo pondrá en valor a los actores principales.