He aprendido viendo
que el silencio puede estar cargado de palabras,
de sentimientos que afloran como plantas
y miedos disfrazados de lágrimas.
He aprendido viendo en silencio,
que se puede volar alto, aún sin alas
que en mi pecho, muy adentro, aun renace
una vida que no acaba.
He aprendido mirando
que el deseo es algo inesperado que surge de repente
que llega a nuestra vida enfermándonos de miedos,
contagiándonos de ausencias y cargándonos de vida.
He aprendido mirando, mirando cada día
que el hambre es algo que se expresa con mil caras,
que el ansia inaguantable se transforma en la locura
de buscar en el presente lo imposible.
Y aquí sigo, y seguiré por siempre, mirando… mirándote.
(Ignacio Bermejo)



