viernes, 25 de enero de 2013

EL MUSEO DE LOS SUEÑOS


Pincha en esta música y lee el texto que publico seguidamente: 

LA CASA ENCANTADA
“Alguien me dijo alguna vez que nunca se abandonan completamente los sueños. Pensaba precisamente en ello al recorrer las calles londinenses, atravesando la niebla sólida que lo ocultaba todo, cuando de repente descubrí aquella extraordinaria casa que rezumaba magia por los cristales de sus ventanas. No cabía ninguna duda, por fin había encontrado El Museo de los Sueños Olvidados. Sentí la necesidad de entrar inmediatamente. Aún no sé si fue la prudencia o el miedo, lo que me contuvo, antes de que finalmente decidiera continuar caminando, para marcharme extasiado de aquel lugar. Seguro que algún día volveré, no sé cuando, pero seguro que lo haré”

Ignacio Bermejo Martínez. 

jueves, 24 de enero de 2013

Democracia, competencia y transparencia contra la corrupción política.



Democracia, competencia y transparencia contra la corrupción política.
Yo no sé cuanto aguantará la sociedad civil española  esta avalancha de casos de corruptela política  que se encadenan cada día  para el asombro y la desesperación de muchísima gente que, cada vez, entiende menos cómo pueden ocurrir estas cosas. Presiento que se acerca el día en que se diga ¡Basta ya!, y lo cierto es que es preocupante, que toda esta contención social y este conformismo que vemos ante todos estos escándalos, estalle de repente en una revolución que pudiera llegar incluso a ser violenta, dados los graves casos de emergencia social que al mismo tiempo estamos viviendo, por el incremento descontrolado del desempleo, los desahucios, los despidos, el recorte de derechos, la injusticia social creciente, la desigualdad, etc.
El español medio, que dicho sea de paso, ha mermado de tamaño en los últimos años, y obviamente no me refiero a la estatura,  está soportando todos estos desbarajustes, porque sobre sus espaldas recae la repercusión de tanta mala gestión y tanta tunantería, y yo creo que empieza a cansarse de que se hable de sacrificio cuando los que ostentan el poder,  hacen todo lo contrario.
Es cierto, y en eso coincido con quienes así lo afirman, que la corrupción no es exclusiva del ámbito político, sino que realmente es un reflejo de la sociedad en su conjunto, pero aunque la corrupción existe lógicamente en lo público y en lo privado, en el primer caso es mucho más preocupante e  importante porque, en definitiva, el dinero que se pierde, o que se roba, es dinero de todos.
Si observamos la naturaleza, podríamos afirmar que los seres vivos son, en cierta forma, generadores de elementos contaminantes. Los seres vivos generan residuos tóxicos, y por eso cuentan con el aparato capaz de evacuar esos residuos y mantener limpio y sano el organismo. En la política debería pasar algo similar.  En todos los sistemas políticos existe corrupción,  eso es inevitable, pero lo lamentable es que esos sistemas no cuenten con circuitos de evacuación y limpieza de toda esa suciedad. Seguramente piensen que nuestro sistema cuenta con los juzgados, pero la justicia, como la economía, el periodismo y otras muchas ramas del saber y de la organización humana, se han convertido en bienes de consumo, generalmente al alcance de los bolsillos más pudientes.
España está carente de leyes que regulen la práctica política, y que dote a los partidos de una especie de riñones por donde evacuar toda la suciedad  que generan y puedan purificarse.  Hay que cambiar el funcionamiento de los partidos políticos, porque hay que evitar que la gente se apoltrone y se conviertan en políticos profesionales, que es el fundamento, creo, de la existencia de este tipo de corrupción.
En los partidos políticos debería valer ese precepto de un hombre un voto, para evitar que determinados personajes se asienten en sus puestos directivos y que ni Dios sea capaz de moverles de ese sitio, entre otras cosas, porque este apoltronado dedicará todo su tiempo y su energía en mantenerse él en el puesto y para beneficiar a su camarilla de amiguetes.
Los congresos de los partidos deberían ser organismos realmente democráticos y donde existiera, de manera real, una verdadera competencia entre los candidatos que libremente decidan optar por un puesto y, por supuesto, una transparencia total y absoluta.  Un hombre un voto,  el voto secreto y el derecho a voto de todos los militantes, generaría nuevos candidatos, seguramente mejor preparados y predispuestos.
Otro de los aspectos a corregir, es el ejercicio público, cuyo tiempo debería estar regulado. Nadie debería poderse presentar a más de dos mandatos, porque el servicio publico debería ser una vocación, y nunca una profesión.
Necesitamos, y de manera urgente, una Ley de Partidos como la alemana, que imponga congresos periódicos, que obligue a que los delegados se elijan por sufragio secreto entre la militancia, que obligue a hacer primarias para elegir a todos los candidatos a cargos representativos, y que obligue a auditorias externas independientes.  ¿Por qué nos fijamos en Alemania en todo menos en eso? ¿Seremos capaces de acometer esa reforma de manera generosa, responsable y pacífica?
Ignacio Bermejo Martínez.

                                

martes, 25 de diciembre de 2012

Esperanza



No te hallaré en la luz, ni en el abismo
de una despedida sin adiós.

No te hallaré en el recuerdo dormido
del  ayer desperdiciado,
que se escapó de entre los dedos como el agua,
ni   hoy,  ni mañana.

Te buscaré, oculta entre  palabras,
luchando con  la espera y el olvido.

Yo miraré de nuevo, creyendo en la victoria
buscando tu presencia
y  si has venido al reclamo de mi voz desesperada,
si es verdad que acudes, que oyes mi llamada,
creeré de nuevo en Dios
y nunca te habrás ido.

Ignacio Bermejo.

domingo, 16 de diciembre de 2012

Micro relato navideño.

Cierra los ojos, abre tu mente y sueña. Alza tu copa bien alto y brinda, porque ya está presto el tiempo del asombroso milagro. Déjalo todo un momento y abre tu alma. ¿Acaso no la sientes? ¿No notas que ya llega? ¡Es la Navidad!, querido amigo, la Navidad que regresa una vez más, cargada de ilusiones, de esperanzas, de todos esos buenos deseos que nos brotan desde adentro.
Si así lo sientes, si ere capaz de verlo, párate un instante y recuerda que en lo más hondo de tu corazón aún conservas el tesoro grandioso de tu humanidad.

Feliz Navidad a todos.

Ignacio Bermejo Martínez

Cuento Navideño


El pequeño niño limpió con la palma de su mano la escarcha fría que enturbiaba el cristal de la ventana, asomándose curioso al exterior.
La oscuridad de la noche se extendía a lo largo de toda la calle, rota solamente por la luz amarillenta que se derramaba ténuamente desde las farolas. Debajo de una de ellas, sentado sobre un banco de madera, observó a un anciano que, paciente, parecía esperar a alguien. El pequeño creyó que se trataba de un abuelo al que habían olvidado aquella noche, y sintió una explosión de compasión dentro de si. Se volvió, buscando a sus padres, pero en su casa ya todos dormían cansados tras celebrar con gozo la Nochebuena. Dudó unos instantes, pero tras echar una última mirada fuera, decidió ser valiente y abrir la puerta para salir y auxiliarlo. Sabía que de no hacerlo, aquel pobre hombre moriría helado.
-Hola, buenas noches- saludó el pequeño, cuando estuvo en la calle. -¿Está esperando a alguien?
-Sí, te estaba esperando a ti.- dijo el anciano.
-¿A mí?- preguntó el niño sorprendido.
-Sí, a ti- afirmó el abuelo que sujetaba un gran saco que parecía pesar mucho.
-Estaba esperando que te durmieras para dejarte un regalo.
El corazón del joven dio un vuelco de júbilo al comprender, de repente, quien era aquel hombre.
Fue entonces cuando, mirándole a los ojos, vio que sonreía, extendiéndole la otra mano, con la intención de abrazarle.
-Este año, mi pequeño amigo, no tendré que subir hasta el tejado...

Ignacio Bermejo Martínez
Feliz Navidad a Todos

lunes, 10 de diciembre de 2012

FELIZ NAVIDAD


En la plaza, los niños alborotaban  jugando con la nieve.  Sus risas iluminaban el ambiente, contagiándolo de una alegría difícil de eludir. Antonio los contemplaba en silencio  tras el cristal de la  ventana de su habitación cerrada, pensativo, quieto, sentado en su butaca,  recordando quizás aquel tiempo en el que también él jugaba y reía como ellos.
Quería contagiarse de toda aquella algarabía, sintiéndose completamente pleno, como si de nuevo pudiera estar en el centro de aquel coro, saltando a la comba y riendo.  En su rostro, vencido ya por la vejez venida, se dibujó  una sonrisa pausada, como una señal de gozo. También en el verde grisáceos de sus ojos tristes se intuyó,  como una mueca, el regocijo de su alma.
Es curioso lo rápido que pasa la vida, lo efímeros que somos,  tan pequeños, que pocas son las cosas que realmente tienen sentido, y entre ellas,  la risa de los niños,  la felicidad y la paz en el corazón de los hombres, porque en  el fondo, es eso cuanto somos. 


Feliz Navidad.


Ignacio Bermejo Martínez.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Felicitación Navideña



De repente, recuerdo el suave tacto de la mano de mi padre  acariciándome  mientras contemplábamos el belén.  Cierro los ojos y puedo percibir incluso el intenso sabor de su copa de anís, el olor a canela de la caja de polvorones recién abierta, y el sonido de aquel villancico que siempre cantaba mi madre: “La Nochebuena se viene, la Nochebuena se va,  y nosotros nos iremos y no volveremos más” ¡Qué ajeno estaba entonces de cuanta verdad, y tan cruda, contenía aquella entrañable cancioncilla!

Hoy, transcurridos muchos años,  de nuevo frente al belén recién montado, siento, como puñaladas en el alma, la ausencia de aquellos seres queridos, pero a pesar de ello, estoy contento, me siento pleno y feliz,  porque ahora soy yo quien acaricia la cara de mi hijo mientras me tomo la copa, y es mi mujer quien canta.

Por eso, querido amigo, aprovecha este instante y brinda conmigo, porque la felicidad está hecha de pequeños momentos como este, que pasan y no vuelven nunca.

 Feliz Navidad.


Ignacio Bermejo Martínez