sábado, 27 de febrero de 2016

Presentación del cartel de los Cargadores de Columna Cuaresma 2016

Presentación del cartel de los Cargadores de Columna
Cuaresma 2016


Muchas gracias a todos y a todas por venir a compartir esta extraordinaria tarde en la presentamos este magnífico cartel  que publica la Cuadrilla de Cargadores de Columna,  del que es autor D. Antonio Quintero Bozo, un joven fotógrafo cañaílla, a quien  he tenido el gusto de conocer  recientemente, lo que ha supuesto para mí, por un lado, un gratísimo placer, y por otro,  un gran descubrimiento, y digo esto porque Antonio está vinculado al mundo cofrade por dos de mis grandes devociones. A Columna y a Nazareno. A Columna a través de su hermano, quien le trasmite el cariño que siente a nuestros titulares. Y a Nazareno porque es también hermano desde que nació, donde hace su estación penitencial, portando un farol de guía que acompaña a la cruz que va abriendo paso al cortejo del Señor de la Isla.
Al margen de estas dos devociones, Antonio es también hermano de la Hermandad de la Palma, de la Viña o de la Misericordia, como quieran llamarla, y de la Hermandad  del Santo Ángel, ambas de la ciudad vecina de Cádiz, y esta última, concretamente, con sede canónica en la Castrense.
Antonio es humilde, una persona sencilla que sueña y que trabaja. Es aficionado a la fotografía desde hace muchísimos años, aunque fue el pasado,  cuando se presentó por primera vez a un certamen fotográfico, y por lo visto,  con muchísimo existo, pues consiguió el primer premio del Cartel de la Hermandad de la Caridad, lo que le motivó para profundizar en sus conocimientos fotográficos,  asistiendo a varios cursos, enriqueciendo su formación.
A partir de entonces ha ganado varios certámenes, como son el de María Auxiliadora, y el de la Reina de los Ángeles, éxitos que alterna con una participación activa en la revista fotográfica que publica Focois, asociación a la que pertenece.
Este año se ha consolidado como fotógrafo cofrade,  ganando los certámenes de Tres Caídas, Gran Poder, Pub la Cerería, Castillo de San Fernando, Resurrección  y este de Columna, que como pueden ver, es una extraordinaria fotografía que representa a la Reina del Cielo, a nuestra Virgen de las Lágrimas, en un momento de su recorrido, que él ha inmortalizado para que perdure por siempre. Pueden ver que se trata de  una instantánea realmente preciosa, una fotografía digna del premio recibido,  porque recoge un instante de la pasión azul, un momento mágico en el que ella va derramando  su gracia por las calles de San Fernando. Cartel, por cierto, con el que conmemoramos el 25 Aniversario de la Cuadrilla, efeméride que hoy festejaremos. Ahí es nada.
Gracias Antonio por este trabajo tan extraordinario. Enhorabuena por esos éxitos, que solo son el preludio de todo lo que queda por venir, porque estoy convencido de que esto que hemos contado, es solo la historia de un inicio, el comienzo de tu carrera como fotógrafo que auguro larga y exitosa.
En ti también se cumple la paradoja de que se hace realidad el milagro de la revolución de los modestos, frase que tu encarnas y que me encanta. La revolución de una persona  sencilla que llega a la fotografía soñando, y que ve como esos sueños se van haciendo realidad, porque es verdad que aquello que se sueña, aquello que se desea con fuerza, se alcanza, y en eso creemos ambos.  Tú apostaste por ti mismo, creíste en ti y hoy recoges los frutos de esa fe, de esa entrega, de esos sueños  y de ese trabajo realizado. Enhorabuena, Antonio, y como dije al principio, y me reitero en ello, ha sido todo un placer conocerte y descubrirte. 
Gracias también, como no, a la Cuadrilla de Cargadores de Columna, por la confianza que demuestra siempre hacia mi persona, y especialmente hoy,  por  haberme tenido en cuenta para este acto, gracias a todos y cada uno de los cargadores que componen las cuadrillas,  gracias por las muchísimas muestras de apoyo recibido, por vuestros presentes, por vuestro  reconocimiento. Gracias a D. Andrés Sánchez Merino por ese simbólico gesto con el que consiguió emocionarme.  Gracias a los capataces, amigos de toda la vida, a los que guardo un gran aprecio,  y gracias muy especialmente a mis niños,  esos locos entrañables que forman parte de esta cuadrilla  y con quienes guardo una estrecha, sincera y bonita relación,  tanto a los que estáis hoy aquí presentes, como a los que no, esos otros amantes de esta hermandad y que por circunstancias laborales se tuvieron que marchar. A ellos igualmente elevo mi agradecimiento.  Gracias a todos,  de todo corazón, porque estoy convencido que habéis sido vosotros los verdaderos valedores de esta iniciativa, los  responsables de que me encuentre hoy aquí. Yo sé que sabéis a quién me refiero, creo que no hace falta dar más detalles.
A vosotros, mis niños,  os digo que solo espero estar a la altura de lo que esperáis de mí. Permitidme que os diga, que si estoy aquí, es por vosotros, por el cariño que siempre me habéis trasmitido, por ello dejad que hoy satisfaga una deuda, quiero dedicaros estas palabras, saeta que mando hacia vuestros corazones con la intención de emocionaros.  Os quiero acariciar el alma, y quiero hacerlo porque el cariño es mutuo, lo sabéis, así ha sido siempre y así va a seguir siendo, por tanto,  mis queridos niños, va por ustedes.
Gracias por último también a mi amigo, compañero de fatigas y hermano, Sergio Oliva Mota,  por esas palabras que me has dedicado desde el afecto que mutuamente nos profesamos, un sentimiento fraternal más que demostrado. Muchas gracias Sergio.   Reconozco que me siento afortunado al poder contar con personas como tú,  que llegado este momento, me saben arropar y apoyar y que además lo hacen de esa manera,  con tanto cariño.  Gracias por ese prólogo tan extraordinario y exagerado.









Queridos cargadores:

Este trocito de cielo
de terciopelo bordado
que a las calles de la Isla
sacas cada Domingo de Ramos,
llevando a la más bonita,
estando tu allí debajo,
meciéndola con dulzura
cargándola con trabajo.

Este trocito de cielo
de terciopelo bordado,
es el altar más grandioso,
que jamás hayan soñado.

No hay sabio
ni en la tierra hay erudito
de haber sido capaz,
de haber pensado
un trono tan celestial
como este paso de palio.

Es un pasito de sueños
es su trono plateado,
donde la ponen sus hijos
los buenos de mis hermanos.

Allí la suben por guapa
y la colocan por Reina,
mecedla con mucho mimo
cargadla con mil cuidados
que la pobre va muy triste,
que mi madre va llorando,
que esos malditos sayones,
esos dos hombres odiados,
a su hijo le han pegado.

Ella llora desolada.
A la calle va llorando,
su corazón va partido,
al ver sus manos Atadas,
al ver su espalda sangrando.

Cargadores de mi Virgen,
mecedla con mucho mimo,
llevadla con mil cuidados,
y que de tu amor renazca
ese bonito regalo
de convertir en estrella
sus Lágrimas que debajo
mojan sus ojos bonitos
que el dolor quiere cerrados.

Tu no lo permitas, Madre
que esos ojos son mi faro
que son la luz de mis días
el marrón de la alegría
de la pasión que sentimos
cada Domingo de Ramos.

Lágrimas de madre buena
dos grandes soles alumbrando
Luceros de tarde azul
de mi virgen que va amando
a ese que lleváis delante
y que también vais cargando.





Queridos cargadores de mi Virgen, y de mi Cristo, queridos cargadores de Columna, hermanos míos:

Ha pasado ya  tanto tiempo, veinticinco años exactamente, desde aquella tarde en la que un joven de apenas veintitantos años afrontara, estrenando su mandato con dispensa del Obispo por su edad,  aquel reto  apasionante de constituir esta cuadrilla, la Cuadrilla de Hermanos Cargadores de la Hermandad de la Columna y María Santísima de las Lágrimas.
Una tarde en la que a  aquel joven  le temblaban las manos, le temblaban las piernas y le temblaba la voz, pero a pesar de ello, ajeno a la importancia y a la trascendencia de lo que realmente se estaba gestando, supo encontrar la manera de responder a aquel reto que el destino le había puesto por delante.
Recuerdo que aquel joven, no lo tenía nada claro, el vértigo no le dejaba discernir más allá de su intuición, pero a pesar de ello pudo encontrar la manera, rodeado de los suyos,  en aquella primera asamblea de cargadores, de afrontar aquel proyecto que también nacía templando, como tiemblan los juncos en las charcas. 
Aquella tarde, que reverdece hoy en mi recuerdo, nacía esta  cuadrilla, y lo hacía con humildad y sencillez, desde la modestia  y la inocencia de aquel ilusionado grupo de jóvenes que desde la inconsciencia se habían hecho cargo de aquel marrón, sí, un marrón, permítidme esta expresión, porque marrones son también sus ojos, esos ojos lagrimosos que siempre nos han servido de inspiración, ojos llorosos que nos han trasmitido la fuerza y el coraje, las ganas, porque es inevitable mirar a la cara de la Virgen de las Lágrimas y no enamorarse de ella.
Es imposible mirarla
y no caer prendado a sus pies,
por lo bonita que es.
mi Virgencita del alma.

Aquellos jóvenes no tuvieron  en cuenta el peso de aquella loza, e inspirados y motivados por la fuerza del Espíritu,  afrontaron aquel reto con ilusión y entrega.  Aquella tarde nacía esta cuadrilla, y lo hacía como un proyecto frágil, tanto  como un junco en la laguna, pero cargada de la  fuerza de la juventud, con ese poder que es verdaderamente invencible.
Y la idea, casi de inmediato fue tomando cuerpo. Los principios nunca son fáciles, pero siempre son ilusionantes. Aquella cuadrilla recién nacida, aquel proyecto fue madurando con paciencia, y poco a poco, se fue cargándo de recuerdos y de experiencias  que le fueron dando sentido.
Y lo cierto es que viviron tardes de cargas inolvidables, sensaciones vividas que los marcarían  a todos para siempre. A aquel joven inexperto lo terminarían convirtiendo en el hombre que acabó  siendo, una persona marcada para siempre por un sello de identidad   del que siempre se sentiría orgulloso a lo largo del resto de su vida. Un marchamo que siempre llevaría a gala.
Había ganas  y mimbres para ello, había  buena tierra donde sembrar, y lo principal de todo, buena gente con los que trabajar, hombres buenos de los que aprender  y a los que se terminaría queriendo, gente con muchísima  calidad humana que desprendían a borbotones, impregnándolo todo,  Nene Carrillo, que en paz descanse, con ese saber estar, con esa medio sonrisa que suavizaba los problemas y que hacía posible siempre el entendimiento y el acuerdo,  Paco el Comandante, que era el poder y la fuerza, gladiador forjado en la batalla de la carga, el Niño Félix, la sapiencia y la experiencia, el Majanillo, dueño del arte hecho molinete y la voz que mandaba,  estos y muchos otros nombres, imposibles de mencionar a todos,  que se bordaron con letras de oro en la historia de esta cuadrilla para siempre.
Cargadores, este es vuestro pasado, un patrimonio realmente valioso que no se debe rechazar ni olvidar, porque estas son las raíces que le da consistencia y solvencia a esta cuadrilla,  raíces que os ancla en la pureza de la tradición, de la que debéis beber y de la que debéis sentiros realmente orgullosos. Cargadores, vosotros sois el agua y el sagrario vivo donde se guarda todo esto. Sed conscientes de ello.
Sobre las aguas del muelle,
sobre las aguas
a un barco lo van meciendo
ajeno a cuanto ocurre

El agua lame con dulzura
sus palos de madera.

Sagrario vivo que guarda
la tradición más pura.

Sobre las aguas del muelle
sobre las aguas frías
un barco enorme es mecido
y en el sigue con vida
la esencia del arte.


Permitidme que rescate hoy la memoria de aquellos hombres,  porque así se lo merecen, porque fueron  gente cabal, a los que quise de manera muy especial, trabajadores de la madera, artistas de la carga hecha esencia, hecha perfume, dicho esto obviamente, sin desmerecer a nadie, que todo el que se mete ahí debajo, antes y ahora,  todo el que ofrece su esfuerzo y su trabajo, todo el que se entrega con ilusión y con ganas, merece el respeto del mundo y el reconocimiento de todos.
Cargadores de columna
Sagrarios Vivos
herederos de la esencia
en vuestra espalda descansa
el arte que sin ser ciencia
nos emociona y embriaga.

Cargadores de Columna
herederos de las normas
veladores del misterio
del secreto, del arte, y de las formas

Aquel tiempo, aquella etapa fue realmente de las más importantes de mi vida. Y digo esto en primera persona, porque yo era aquel joven, yo fui aquel tempranero hermano mayor que tuvo la dicha de comenzar este y otros proyectos que han perdurado a lo largo del tiempo, y que espero que permanezcan por siempre.
De verdad que no podéis imaginaros lo orgulloso que me siento cuando veo a mi hermandad en la calle. Semillitas que sembramos con mucho amor y que germinaron y crecieron para dar al mundo bonitas flores. Son sueños hechos realidad. Sois los hijos de un sueño.
         Recuerdo aquel tiempo y al hacerlo ya no me tiemblan las manos, ni me tiemblan las piernas,  ni la voz, pero si me tiembla el alma, me tiembla el alma y me tiembla el cuerpo entero por dentro al recordaros a muchos de vosotros, porque  fuisteis partícipes de aquel sueño, muchos de vosotros lo vivisteis conmigo, fuisteis cómplices en la entrega, en el sacrificio, en la ilusión y las ganas.
Fuisteis mis niños, y de alguna manera lo seguís siendo. Así lo siento porque sigo percibiendo, como ya he dicho, vuestro cariño, algo más profundo que una simple amistad,  algo difícil de explicar y que compartimos siendo conscientes de ello. Es como un sentimiento ancestral, reconocimiento, respeto, mutua admiración, aprecio, no sé, de verdad que no sé cómo explicarlo.
 Cuando me veis por la calle y os acercáis a besarme, como si fuera uno más de entre vosotros, como si jamás me hubiera ido, todos esos sentimientos se hacen presentes, todo ese pasado, esos recuerdos, renacen y fortalecen  ese pacto no dicho, ese acuerdo no escrito, de complicidad en el amor  a Jesús de la Columna y María Santísima de las Lágrimas. Algo que es innato en nosotros, porque eso es cuanto somos. Esa es la esencia, esa es la verdad desnuda y pura. Vosotros, mis niños, no sois mis amigos, sois mi familia, sois mis hermanos. Así lo siento y así lo digo. Siempre, siempre, me he sentido orgulloso de vosotros.
Vosotros sois el vínculo fuerte, el nexo de unión que hace posible el que esta Hermandad  sea grande. Lo importante de esta hermandad, de todas al fin  al cabo, al margen de la devoción que se profese en cada una, son las personas,  a las que hay que cuidar. Tened en cuenta que puede haber personas sin hermandades, pero no puede haber hermandades sin personas. En esta las hay notables, de muchísima calidad. Gente valiosa, buena gente que hay que cuidar.
Cierro los ojos al recordar aquel tiempo, y aquel tiempo se hace presente. Cierro los ojos para recordar aquella pandilla de niños, y al abrirlos veo esta familia de hombres, personas de bien que se forjaron, como yo, al amparo de esta devoción teresiana que se adueñó por siempre de nosotros, esta imagen del Cristo Orante, el Cristo de la Paciencia, el de la Divina Mirada, Jesús de la Columna.
Nacía un sueño, nuestro sueño. Un sueño que se hacía toda una realidad y ante la que hoy hay que descubrirse y quitarse el sombrero. 
Cargadores de Columna
cargadores de mi Virgen y de mi Cristo
hijos de un sueño
mis niños,
aquí vengo a descubrirme ante vosotros
por cuanto hacéis y sois.

Que esas ganas de amarrar,
que esas ganas de cargar
no os abandonen nunca.

Que disfrutéis ahí debajo
que lo sintáis
que vuestro trabajo generoso
realmente sea una oración,
el testimonio de vuestra fe
con el que consigáis, cada año
emocionarnos a todos.

Son momentos,
momentos de dicha que pasan
sutiles e inadvertidos,
pero momentos que te marcan
como la gota a la piedra.
Momentos que te modelan,
que te forjan.

Y son personas
personas como vosotros
las que sois y las que fueron,
las que serán mañana.


¡Que se pare el mundo
que es la hora!
Que se pare el mundo
que ha llegado el momento
de golpear la maera

Que ha llegado el momento
de llamaros a la gloria.
Tarde de gloria
de cielo azul
de terciopelo y milagro,
de veleta acariciada por los vientos.

Tarde de luces,
de mil velas encendidas.
Tarde de miradas escapadas,
de suspiros contenidos,
de oraciones guardadas.


Un toque para advertir.

Un martillazo fuerte que retumba sobrio
por las cúpulas del templo.

Y todos callan.
El silencio se hace cómplice
del sentimiento profundo
de la emoción desbocada
del alma que esta embriagada
de corazones que tiemblan.

Escalofrío en el cuerpo,
un nudo insoportable en la garganta,
una sensación que embriaga
de borrachera o locura.

Quiero mirar y no puedo,
que mis ojos se me nublan
por la emoción de sus Lágrimas,
Lagrimas que irán al cielo
en su pasito de palio
en su altar de terciopelo.



Shcccc.   Shcccc.
Callad, por favor callad,
Y vivid este momento.

El segundo toque,
y el mundo se para,
y la respiración se entrecorta,
y vuestros cuerpos se templan
metiendo el cuello dispuesto
bajo la almohada amiga.

A tu lado el hermano que te aliviará
en los momentos malos,
extenuación que tu pasas
 al lado de quien te quiere,
amistades que se fraguan
en la igualdad absoluta
en la oscuridad de abajo.

Hermandad que se vive,
hermandad que se respira,
la hermandad que no es palabra
sino sensación y  vida.
Ese que te quiere y cuida
compañero fiel en la fatiga.

Todo está dicho.
Todo está hecho.
Ya nadie habla,
solo la voz de la sabiduría,
la voz de quien manda,
se atreve a preguntar
si estás dispuesto
a darte por entero al mundo,
a darte todo.





“Compare, estamos??
Cuando quieras, niño…”

Esa es la voz que ordena
con tono de comandante y brío.

“Pues al cielo con la Reina,
¡Toca!”

Y el mayordomo lanza el martillo
que por tercera vez golpea
haciendo temblar los muros.

Y ya nada es igual
Y ya nada es lo mismo.

El silencio se ha roto
en la maera que cae
sobre vuestros cuerpos erguidos
para aplastar vuestros hombros.

Y ese palio, ese trocito de cielo
cimbreará como un junco en la laguna.

Y ese palio, hermano,
será un año más mis temblorosas piernas,
y mis temblorosas manos.

Ese palio volverá a ser nuevamente mi temblorosa voz
será recuerdo,
será tiempo,
y será personas.

El Nene, Nene Carrillo, y Manolito Fraga,
Será José Luis Flores,
padre e hijo,
Antonio Romero
Antonio Rincón
 y J.J., como siempre le llame
y que nunca quiso.
Y serán muchas personas
todas las que fuimos
las que somos
las que seremos


Sonaran los caireles golpeando sus varales
y ese palio azul,
ese trocito de cielo
serás tu mismo de nuevo.


Y en él te veré otra vez,
en él comulgaremos,
en él resucitaremos
y volveremos a ser,
y volveremos a estar.

Todos los años lo mismo,
todos los años igual

Tarde de Domingo,
bendito milagro,
en la que el tiempo se para.

¡Que se pare el mundo!
Que a mi virgen de las Lágrimas
la han tirado para el cielo

Y allí ha llegado
por la Gloria de Dios
y por la fuerza de sus hijos
que la quieren con locura.

Al cielo con María la Virgen.
Al cielo con ella.
Al cielo con la Madre de Dios.
Al cielo con mi virgen de las Lágrimas,
Reina de todas las Reinas,
Virgen de todas las Vírgenes.

Que no hay en la Isla un palio
más bonito que este paso
de terciopelo bordado.

Virgencita de las Lágrimas,
con tu carita bonita
acaricias tu las almas
de los que tanto te quieren
que te rezan y te cargan,
esos que al cielo te tiran
con la bendita esperanza
de acercarte hasta tu hijo
y llevarte hasta tu casa.



Ruego a D. Jesús Moreno Pérez. Saetero,  suba al estrado para deleitarnos a todos con su cante. Revivamos el momento en el que él, siendo cargador de esta cuadrilla, rompía una oración por seguidilla en la primera levantá. Momentos inolvidables de escalofríos, que aún siguen emocionando al recordarlos.

SAETA



Son los momentos los que nos marcan, instantes que se viven, experiencias que se comparten y que son los que crean este sentimiento de hermandad sincera.

Momentos,
historias que vivimos al tiempo
que terminan y comienzan,
que se repiten de nuevo.

Momentos,
instantes de la vida con luces y sombras,
llenos de valor o miedos.

Momentos,
son momentos
de libertad o de gloria,
de caídas o de vuelcos,
son momentos y personas.

Porque  la vida es eso,
un viaje por los sueños,
para alcanzarlos al tiempo,
de convertirlos en momentos.
Y personas,
hijos de un sueño,
hombres elegidos
por la Gracia de Dios
para portar sobre vuestros hombros
el peso de su bendito hijo.



Cargadores de Columna,
sois esos, precisamente eso,
momentos y personas que pasaran,
que quedarán gravados
en la retina del tiempo
y volveréis en recuerdo.
Sabed esto,
tenedlo siempre presente
.


Felicidades por esta conmemoración tan importante
que hoy celebramos.

 Que sepas que no todos pueden tener la dicha
de estar ahí debajo,
de vivir esos momentos
momentos que te marcarán
y modelarán la persona que terminarás siendo.

¡Que lo vivas intensamente!
¡Que lo disfrutes,
y que yo lo vea.!


Permítanme que antes de terminar, me acuerde de alguien de quien no puedo olvidarme en este día tan especial. 
        
Te reverbero por ser tu mi filantropía,
en mis noches y en mis días,
donde todo te evoca.

Levantá sentía de estos hombres que conozco
y que te quieren como yo.

El cielo azul que se torna
en morado sagrado de pasión sencilla.
Masculino escalofrío de pasado hecho presente
de rallos de sol hirientes
que lo alumbran todo.

Caracolas de luces.
Caracolas oscuras,
marrones como sus ojos,
caracolas de velas
que eternamente arden
en el recuerdo de un tiempo
en el que fuiste el centro de todo.

Cargador,
sobre tus hombros un navío,
y arriba con gran tronío
ese Jesús bendecido
que soporta sin quejarse
el lastimero crujido
de un látigo aterrador.

Cargador,
sobre tus hombros ese barco
y arriba el conquistador
de corazones y alma
el bueno de mi señor
con su bendita mirada

A él me dirijo y le pido:

Cuídalos Señor,
te digo yo en mi oración.
Cuida sus cuerpos,
que generosos te ofrecen
esa ofrenda de sacrificio y esfuerzo.

Cuídalos Señor,
y no los olvides, nunca.

Cuídalos Señor
y no los olvides
como yo tampoco me puedo olvidar de ti.

¿Acaso alguien pensó que me iba a ir de aquí
sin despedirme de ti?


Déjate llevar Jesús,
déja una vez más que sean ellos
quienes te lancen
en levantá inmortal
que sepa a tierra de aquí,
que sepa a mar y olas,
que sepa a levante.

¿Quién pudo pensar Señor
que me marcharía de aquí
sin despedirme de ti?

Si eres el centro de mi vida,
si eres el eje, el motor y el sentido.

A las banditas hijo, con fuerza y con fe.

A las banditas hijo, con  esperanzas y orgullo,
mirando esos ojos suyos
esos dos inmensos alaridos grandes
que proclaman, que pregonan
la grandeza del humilde
 hecho Dios.

Revolución de los sencillos

¿Es que no los ves?
Ojos abiertos que miran
por señalarte, cargador
el punto exacto
de lo más importante:
su Amor.

Y te miran a ti,
Y me miran a mí,
¿Es que no te ves?


Quererte, mi Jesús, Rey sin espada
armado de bondad y de alegría
Soberano Real de la bahía,
Señor de esta Isla evocada.

Lo que has sufrido, Jesús, y aún es nada
para el daño que te haremos todavía
agrandando sin querer esa agonía
que nos muestras en tus llagas.

Amarradas tus manos a esa columna
abierta de par en par tu santa espalda
sin que se muestre el dolor en tu mirada.

Tu eres el consuelo, eres la luz y la alegría
 y allí estás siempre
al amparo de la oración sentida,
como bastón donde apoyarme
como razón y fuerza.

Yo miraré, Señor, si es que aún puedo
para buscar en tu figura atada
 mi fe plena,
que se acrecienta, Jesús, a sólo verte.

Anclado a tu Columna yo me quede,
para volcar sobre ti mis tristes penas
sabiendo que serás tú, y solo tu
quien vencerá a la muerte.

¿Quién se pensó Jesús
que yo me iría
sin acordarme de ti,
 sin verte?

Yo no me puedo marchar
sin gritar a viva voz
la inmensa suerte
que yo he tenido al tenerte.

Que es imposible mirarte
y no quererte,
Que es imposible Señor.

Que yo no me voy de aquí
sin dedicarte
estos versos de amor que con mi arte
te regalo hecho oración.

Que yo no me voy,  Señor,
que yo no me voy de aquí
sin nombrarte,
sin decirte que te quiero
que yo me acuerdo de ti
y que en ti muero.



Ignacio Bermejo Martínez
Presentación del cartel de los Cargadores de Columna
Cuaresma 2016

26 de Febrero.

jueves, 24 de diciembre de 2015

REENCONTRARME CON LA NAVIDAD


Recuerdo con tristeza la noche en la que  la realidad  vino  a decirme que la ilusión no existe. Éramos pobres y teníamos prohibido soñar, especialmente con la llegada de los Reyes Magos, a quienes  los niños esperaban  nerviosos con la ilusión de que se produjera el milagro.
Cerré los ojos después de que mamá  me arropase en la cama,  como solía hacer siempre, decidido a no aceptar aquellas palabras que afirmaron crueles que la magia no existía. Me  dormí confiando en que la nueva mañana llegaría cargada de una nueva verdad y de regalos, me resistía a dejar de creer, pero al despertar al día siguiente  miré nervioso hacia la mesa donde un año antes, aquella misma noche, se amontonaron juguetes, y apercibí sorprendido la silueta de algunos bultos. Encendí esperanzado la luz del salón, pero aquellos bultos tan solo eran los platos y los vasos sucios de la noche anterior.
Lloré en silencio desengañado, aunque no de  pena, porque era rabia lo que sentía. ¿Por  qué a mí no? me pregunté una y otra vez sin encontrar repuestas. En aquel mismo instante, aquel mismo día, decidí que la magia no moriría jamás, al menos dentro de mí, en mi corazón. No lo acepté. No estaba dispuesto. No puede morir aquello en lo que uno cree con firmeza, y yo decidí creer con fuerza más que nunca.
Hoy, muchos años después, cada noche de Reyes Magos recuerdo aquel día con ternura. El día en que me revelé convencido de que los milagros existen, y  existen de verdad, como los sueños, créanme. Existen, y a veces incluso se cumplen. Doy fe.

P.D.: Este año he asistido a un Pregón de Navidad donde he palpado la magia, he visto brillar una ciudad donde los sueños se hacían realidad, he visto a miles y miles de personas sonriendo con ganas de vivir y ser felices, este año ha sido realmente especial, ha sido realmente un reencuentro. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS, a todos y a todas que lo habéis hecho posible.


Feliz Navidad 

jueves, 12 de noviembre de 2015

LA GLORIA


Aquella tierra recién arada de grandes terrones rojizos que se extendía por toda la loma, parecía estar descansando, mirando al horizonte azul, a aquel mar añejo de antiguas historias de piratas, de barcos de blanco velamen que surcaron aquellas mismas aguas en busca de grandes batallas, viejos héroes de sable en mano, que nunca murieron del todo y que dieron nombre a las calles de aquel pueblo testigo de mi más tierna infancia. ¨
Una tierra bermeja, abierta y dispuesta, un año más, a dar a luz nuevas plantas: pimientos, tomates y cebollas que nacerían bajo el sol caluroso de aquel verano que empezaba a hacer alargadas sombras con aquella desvencijada y olvidada torre, la torre Del Puerco.
Allí estaba yo, con mis pies descalzos, sobre aquella tierra fértil, frente al mar gigantesco, en un instante que parecía eterno, contemplando el paisaje mágico que se bebía mi alma haciéndome sentir pequeño y al mismo tiempo el centro de todo cuanto existe.
Momento místico y secreto en el que uno se siente un dios y dueño de su propio destino. Allí fue precisamente, donde entendí cuál era mi sino. Si existía, si aquel ser omnipotente cuyas manos mueven todos los hilos había permitido que yo estuviera vivo, que yo estuviese allí, era precisamente para que hiciera aquello hermoso y grande que había venido a hacer. Ya no había remedio, no cabía renunciar, no había vuelta atrás.
Y así, sereno y convencido,  tras comprender en aquel instante que yo era el centro de todo el universo, extendí mis brazos cuanto pude,  alzando la mirada y respirando profundo,  inundando mis pulmones con aquel cálido aire que sabía a tierra y a sal, dejando que los cegadores rayos de luz volvieran a cegarme y a calentar mi rostro. Quería fundirme con aquel espacio, con aquella tierra, con aquel sol lejano y poderoso,  convertirme en un elemento más de aquel paisaje, estar presente y al tiempo ser invisible.  Ansiaba volar, saltar desde aquellas rocas hacia el vacío y planear sobre el inmenso mar como su fuera un ave, mientras que la  sombra de mi padre siguiera labrando incansable aquella tierra, mirándome a lo lejos con su figura encorvada de agricultor viejo y sabio, diciéndome con su mirada que el éxito se encuentra siempre y únicamente justo después del esfuerzo, en aquel sacrificio tras el arrojo de la inquebrantable voluntad que te empuja a seguir sin desfallecer. Un esfuerzo que te da ventaja y la victoria.
Mi padre, aquel hombre que supo inculcarme sin palabras aquellos valores que sirvieron para cimentar la personalidad del hombre que ahora soy, un hombre que quiere volar sobre el mar mientras recuerdo como él golpeaba la tierra dura con la soleta, una y otra vez, y otra, y otra, y otra, hasta abrirla. Su ejemplo, seguir trabajando así de duro, fundiéndose en gruesas gotas de sudor que le caían desde su arrugada piel hasta el suelo,  para teñir la tierra como sangre, y seguir, siempre seguir trabajando incansable, sin mirar al final, sin importarle siquiera si existía, con la cabeza gacha, pendiente solo al golpe, pendiente solo del paso hacia delante y de dejar atrás un surco abierto para acoger el germen de la vida.  
Y así estoy volando, soñando que lo hago, en el recuerdo, visionando aquel hombre que no cesó en el empeño de conquistar sus sueños, oliendo el aroma que desprende las cebollas, los pimientos y los tomates que han de nacer de esta tierra abierta, en un ciclo sin fin, la vida que renace cada año, en un milagro sorprendente. La mar azul como nunca, la mar azul como siempre, mientras lloro con lágrimas que manchan la tierra como sangre.
He de volar alto, bien alto. He de surcar el aire sin descanso y derramarme entero, sin mirar al horizonte, sin esperar acabar nunca, por el placer infinito de entregarme, por el placer infinito de gastarme, con la conciencia limpia del que sabe qué hace cuánto debe, cuanto puede, hasta agotarse. Y tras el cansancio, continuar golpeando, como hacia mi padre, una y otra vez, y otra y otra y otra, hasta la extenuación, y una vez esta, si es posible, continuar golpeando, porque ese es el secreto del éxito. Debo hacer eso en honor a su memoria, y debo volar.

Una música misteriosa, pero tremendamente bella, emana de aquella tierra, de aquel lugar sagrado,  donde se produce año tras año el maravilloso milagro de la vida. Una música que penetra por cada poro de mi piel, como la luz, como el aire, convirtiéndose en una preciosa sinfonía que vino a ser la banda sonora de mi vida. Una música que solo oigo yo, sobre la que cabalgo. Una música que es el aliento que no me ha de faltar, como una mano amiga que me agarra y que me alza y que me empuja. Esa es la gloria, la verdadera y mayor gloria, aquella que se alcanza con esfuerzo. 

sábado, 17 de octubre de 2015

Efervescencia normativa


Resulta cuanto menos contradictorio que exista esta “borrachera normativa”, que algunos califican de “diarrea legislativa”, que padecemos, más incluso teniendo en cuenta que el partido que gobierna el país, y que por tanto legisla, se autoproclama como la única alternativa liberal de la amplia oferta política nacional. Ser liberal, antes, era defender posturas contrarias al intervencionismo, sea cual fuere la manera de hacerlo, de ahí lo de liberal, definición que a la vista de los hechos se ha quedado completamente sin sentido.
Siempre he pensado, desde que me lo explicaron en tiempos universitarios, que los liberales se definían precisamente por posicionarse en contra de ello, de intervenir, o al menos hacerlo lo menos posible,  y al decir esto, no me refiero exclusivamente a los impuestos y al gasto público que de manera directa gestiona el estado, como cabría pensar, sino a la regulación excesiva y exagerada mediante leyes redactadas a medida de políticos y burócratas que parecen que buscan enredar la madeja de tal manera, que resulte imposible localizar y seguir el hilo conductor. ¿Pretenderán liarnos?
Me explico, la administración se organiza regulando la relación que tiene con los ciudadanos, pero esta regulación, al margen de que debe ser justa, que eso se da por sentado, también debería ser clara, pero no es así, y eso extiende un largo y oscuro manto de dudas.
 Juan Ramón Rallo, en el periódico “ElEconomista.es”  afirma que al encorsetar la libertad de unas personas y habilitar el campo de actuación de otras, se generan sanedrines de millonarios y ejércitos de depauperados, y esto es realmente preocupante, y no por nada en especial, sino porque es exactamente lo que está pasando en nuestro país últimamente. De verdad que parece como si los que tienen el poder y temen perderlo en las próximas elecciones, trataran a toda máquina de dejar todo atado y bien atado.
Se pueden poner en cruz, pero yo coincido con ese periodista en que por mucho que se nos predique que la ley es general e impersonal, esta borrachera normativa concede innumerables oportunidades a una minoría que se sabe desenvolver en este embrolloso mundo normativo como rata en alcantarilla, y convierte a la ley, esta de puertas giratorias,  en una herramienta complicada y opaca  dispuesta para el ejercicio del interés personal,  en vez de la justicia y el interés general que debiera.
Hay países del mundo están dando pasos orientados a corregir esta práctica efervescente: Canadá, por ejemplo, ha instaurado la regla una-por-otra (One-for-One Rule) mediante la cual toda nueva legislación aprobada deberá ir acompañada de la supresión de otra legislación que implique un gravamen análogo sobre los ciudadanos. Realmente no sé si con eso conseguirán asentar las bases jurídicas para una sociedad libre, igualitaria y justa,  pero no me negarán que los canadienses dispondrán al menos de una legislación muchísimo más clara y fácil de aplicar, y por supuesto, también ahorrarán en papel, no teniendo que publicar tantísimos boletines oficiales, medida interesante desde el punto de vista económico y ecológico.  
Esto o la teoría del borrón y cuenta nueva. Quizás sea lo mejor. Sea como fuere, algo se tendrá que hacer, porque es de locos modificar un mismo artículo del Código Civil tras veces en el mismo año, cosa que por increíble que parezca está pasando aquí, en esta España que de tantas leyes se hace cada vez más complicada de entender y de arreglar.
Alguien me lo dijo alguna vez: “Menos es más”, y estoy completamente de acuerdo.

Ignacio Bermejo Martínez.

domingo, 4 de octubre de 2015

El plato de pringá


Estremecido hasta la emoción incontenible de una lagrima escapada
al ver ese amor inmenso:
El amor que se hace fuerza,
que se hace fuego,
que se hace ofrenda…
Estremecido hasta la emoción incontenible de una respiración cortada
que punza el corazón que late.
La vida se hace plato
y lo humilde se hace grande,
lo más grande entre una madre y un hijo,
Nada es lo que es.
Siéntate a su mesa, amigo
y comulga,
que a veces las Moiras
juegan con hilos blancos, dorados y negros
sin contarlos

riéndose de ti.

jueves, 1 de octubre de 2015

Océano celeste


Océano celeste,  transparente e inmenso
que recorro en busca de palabras
capaces de abrir el mundo.

Océano de aire y dudas,
de preguntas y miedos,
de soledad sentida
carente de respuestas.

Así es el mundo
compuesto de planetas
que giran porque giran
cruzando el universo.

Y así  existo,
mirando para arriba
buscando mi sentido,
girando porque giro

atravesando el tiempo.

Ignacio Bermejo

sábado, 26 de septiembre de 2015

De la España que fue una Isla, a la Isla que se hizo Europa


Hoy 26 de septiembre de 2015. Terminando los actos organizados en San Fernando en conmemoración del 205 aniversario del juramento por parte de los diputados de la Constitución española de 1812, la Pepa (cuando la ciudad fue capital de España por la invasión francesa del país), que se produjo a las nueve y media de la mañana del 24 de septiembre de 1810, en la Iglesia Mayor de San Pedro y San Pablo y los Desagravios, y en esta ocasión, trayéndonos a todos al paladar un más que agradable regustillo europeísta cargado de sabrosas connotaciones, y me explico:
            Me da miedo pensar lo que puede pasar mañana en Cataluña, pues ocurra lo que ocurra, será importante para los intereses de todos los españoles, y no solo para nosotros, sino para toda Europa, pues puede darse el caso de que por fin se cueza el huevo  definitivamente del temido nacionalismo exacerbado que promulga esos valores de secesión y separatismo que nos llevaría todos, cuanto menos, a un mar de confusión económica, política y de identidad. ¿Qué puede pasar? ¡Pues no lo sé, cojones…!, como dijera aquel, pero a pesar de no saberlo a ciencia cierta, preocupa lo que se intuye.
            Y frente a ese sentimiento extraño de inseguridad y miedo, sí, miedo, no un miedo como el que producía los atentados de ETA, sino un miedo más frio, un sentimiento sintético, casi metálico, complicado de explicar, pero  miedo al fin y al cabo, frente a ese desagradable sentimiento, esta avalancha de principios, de esperanzas, de planes de futuro cargados de buenas intenciones, de ilusiones que hemos vivido en estos día en San Fernando, emanadas de las palabras de José Carlos Díez, en su conferencia “El papel de Europa en la nueva economía”, el mensaje exquisito de Josep Borrell, que supo trasladarnos sutilmente desde San Fernando a Bruselas, y las pronunciadas por una Alcaldesa, Patricia Cabada,  que brilló de manera especial, iluminada por el  espíritu constitucionalista que sobrevolaba entre los muros de aquel teatro histórico, cuna de las libertades.  
            Toda una contradicción, lo que ocurre en Cataluña, con lo que ha ocurrido en la Isla de San Fernando en estos días, donde hemos respirado unión y progreso, donde hemos sido capaces de levantar los ojos para ver un poco más allá, allende nuestro horizonte, para entender que el nacionalismo no es un arma cargada de futuro, sino todo lo contrario, y que la solución pasa mejor por borrar las líneas fronterizas que algunos pretenden pintar, y en no construir muros.  
        Desde la Isla yo me he sentido, más que nunca, europeo, pero europeo de verdad, un sentimiento que va más allá de una simple  unión monetaria o política. Me he sentido ciudadano de la vieja Europa, Europa como patria, y me he sentido bien.
            ¡Qué bonito el himno de Andalucía!  que a tan a flor de piel llevo siempre, cuando dice aquello de  “Sean por Andalucía Libre, España y la Humanidad”. Ojala que de la misma manera se pudiera sentir en todos los pueblos de Europa ese sentimiento de unidad y de pertenencia cuando oyeran la Oda a la Alegría de Beethoven.
          Si yo tuviera poder, poder de verdad, os convocaría sin lugar a dudas a vivir en unión y en armonía, a superar esa trágica historia de un pueblo, el español, que ha malgastado la mayoría de los años de su historia en guerras que no nos han servido para nada, peleándonos con nosotros. Aquí cabemos todos, porque aunque seamos diferentes, somos lo mismo.


Ignacio Bermejo Martínez