martes, 29 de noviembre de 2016

Cómo podemos detectar un episodio de violencia de género.


Existen estudios que demuestran que la violencia de género casi siempre, o siempre va unida a un fuerte vínculo afectivo. En las primeras fases de esta, una de las principales razones para que la víctima permanezca con el agresor es la existencia de ese vínculo afectivo junto a la ilusión de creer que la violencia no se va a repetir, pero debemos saber que existen Indicadores para detectar si se va a producir una conducta que terminara siendo violenta.
Si observamos que un chico controla lo que hace la chica, le exige explicaciones por todo y pretende conocer hasta sus pensamientos. Si conocemos a un chico que no quiere que su pareja tenga secretos para él, que es celoso de manera exagerada, y la vigila de manera permanente, la crítica o intenta que cambie su manera de vestir, de peinarse, de maquillarse o, simplemente que cambie de forma de hablar o comportarse. Alguien que la suele dejar plantada en salidas o reuniones, sin dar explicaciones ni aclarar los motivos de su reacción. Que la culpa a ella de todo lo que ocurre y la convence de que es así, dando vuelta a las cosas hasta que consigue confundirla o dejarla cansada e impotente. Tan seguro de sí que nunca le pide disculpas por nada, que siempre Impone sus reglas, (especialmente días, horarios, tipos de salidas, etc.) de acuerdo con su exclusiva conveniencia. Que la amenaza con abandonarla si no hace todo lo que él desea, o Induce pensamientos de lástima al justificarse o insistir con su vida desdichada culpando a sus padres. Un joven que recibe cariños, mimos y atenciones, pero nunca los devuelve, y que pretende que lo acepten tal cual es y la acusa a ella de “castradora” o posesiva si ella hace alguna observación sobre sus actitudes y que nunca aprueba ni estimula de manera auténtica actos o cualidades, que se ofende rápido y cree que los demás andan detrás de lo que hace. Que es seductor y simpático con todo el mundo, pero a ella la trata con crueldad, o siempre le está prometiendo que va a cambiar sus defectos o sus adicciones, debemos entender o sospechar que estamos ante un posible problema de violencia de género. Son pequeñas luces rojas a las que la sociedad debería estar atenta, para denunciar y corregir antes de males mayores, especialmente familiares, amigos, conocidos, la gente cercana con quien la pareja convive a diario, porque por lo general él nunca cumple, pero sigue insistiendo en que lo hará. Se burlará, y hablará de forma grosera o con desprecio acerca de las mujeres en general. Exagerará sus defectos haciéndola sentir culpable y descalificada. La acusará injustamente de coquetear, salir o verse con otros hombres. Indicadores para detectar si existe una conducta que terminará por descubrir que la chica a la que conocemos está sufriendo una relación con un amigo especial o de pareja abusiva.
No estaría de más, si la chica es tu hija, tu hermana, o alguien muy cercana,  observar si se comporta de alguna de estas formas: Si una chica empieza a relacionarse con chicos, si hay alguno un poco más especial e inicia una relación amorosa, es conveniente estar pendiente a su comportamiento para ver cómo influye esta relación en su vida cotidiana. Si la relación es con un posible agresor, la violencia no tarda mucho en aparecer. En un principio la víctima cree que podrá controlarla. En esta primera fase la violencia suele ser de menor frecuencia y gravedad que en fases posteriores. A veces comienza como abuso emocional, coaccionando para llevar a cabo acciones que no se desean, obligando a romper todos los vínculos que la víctima tenía antes de iniciar la relación (con amigas, trabajo, incluso con la propia familia de origen…), y lesionando gravemente su autoestima cuando no se conforma al más mínimo deseo del abusador. La chica que lo sufre intenta acomodarse a los deseos de él para evitar las agresiones, que suelen hacerse cada vez más graves y frecuentes, llegando a sufrirlas incluso el castigo físico.  Si la chica ha modificado su comportamiento, ha dejado de ser la chica espontánea y comunicativa de antes, ha cambiado su forma de vestir, deja de arreglarse. Si la oyes diciendo  que los celos son una forma de amor, a modo de justificación,  y no se da cuenta que está sufriendo un cierto acoso y de que la están  manipulando emocionalmente, deberíamos de alguna manera inteligente intervenir en esa relación, para evitar males mayores futiros. Debemos estar atentos y observar si ella está más callada, deja de frecuentar a sus amigas de siempre.  Deja de participar en eventos familiares poniendo escusas tontas. Si nos damos cuenta de que ella tiene cambios de humor repentinos sin motivo aparente, discute en exceso con su madre,  tiene con frecuencia alguna marca o moratón y ella dice que se ha caído. Si detectamos que ante cualquier opinión de una amiga o hermana, sobre él, se pone a la defensiva.  Si está asustada o de mal humor, sería bueno empezar a abrir los ojos y actuar, porque es muy probable que estemos asistiendo a un episodio de violencia de género, y debemos entender que en cierta forma, en esos primeros momentos, nosotros también somos responsables.


Ignacio Bermejo Martinez

martes, 15 de noviembre de 2016

Algo nuevo sobre Cervantes.

    

(Conferencia pronunciada en la presentación de mi segunda novela, La ciudad sin luz. )

        La historia de la literatura, como todo en la vida, viene definida por unas constantes cíclicas, que parecen a priori molestas, pero que no lo son para nada en absoluto. Me refiero a la constante lucha entre lo puro y lo mezclado, entre lo perfecto y lo imperfecto.
            El sabio, el estudioso, el entendido en la materia, al descubrirlas se  sorprende y se escandaliza, llevándose las manos a la cabeza, pues le resulta, cuanto menos, curiosísimo como los autores discuten entre sí, pelean  y se enfrentan en una lucha a veces  atroz por defender su verdad, y es que, según creo yo desde mi humilde entender, éste, el entendido, el sabio, no cae en la cuenta de que él estudia simplemente lo que el autor crea y por lo tanto, la óptica es distinta. El concepto es distinto.
            ¿Que quién sabe más de literatura? Sin lugar a dudas el sabio, pues es capaz de concretar, clasificar y definir, pero está carente de la vena creativa y no puede unir, si acaso, más de media página con palabras coherentes que emanen de su inventiva.
            Los autores, los creativos, no tienen ni idea de literatura. Crean literatura precisamente por eso, porque no tienen ni idea de lo que se traen entre manos. Y esto es así hasta el punto, que cuando el creativo, el escritor descubre su importancia, su trascendencia, generalmente muere como autor, al menos como autor interesante y se convierte en sabio y empieza a dogmatizar. Deja de escribir novelas interesantes y se dedica, posiblemente sin darse cuenta, a la producción de ladrillos que solo él u los suyos son capaces de leer.
           
            Esto le pasó a Cervantes,  el gran Cervantes, a quien me permito nombrar en conmemoración del cuarto centenario de su obra más exitosa.
            Cervantes, en contra de lo que todo el mundo piensa, no se sentía novelista. Él era ante todo dramaturgo. Amaba al teatro sobre todas las cosas y de este amor nos habla y bien reiteradamente a lo largo del extenso Quijote.
            Pues bien, en Cervantes se da la paradoja  de que siendo un excelente novelista, posiblemente el mejor de los tiempos,  era, y a muy pesar suyo,  un pésimo dramaturgo, y saben ustedes por qué, pues precisamente porque cuando escribía novela lo hacía carente de sentirse poseedor de la verdad, entre otras cosas porque, aunque no me crean, escribía sintiéndose en el fondo un tanto inseguro.  De hecho el Quijote es una obra imperfecta, una obra con pequeños fallos, que no desdicen en nada de su calidad, sino todo lo contrario, ya que se carga de humanidad y con ello se engrandece.
            Cervantes, como digo, quería ser dramaturgo y de hecho escribió una infinidad de obras de teatro, pero no les sirvieron absolutamente para nada. No tuvo éxito en el teatro como él deseaba, y creo que era debido a que él dogmatizaba al escribir y dejaba de producir con frescura y ladrillaba al público con su verdad, los aburría.
            Este fracaso lo atormentaba hasta el punto de llegar a sentir un verdadero odio por Lope de Vega. Cervantes veía como Lope de Vega triunfaba en el arte de la bambalina y se esforzaba por superarlo constantemente. He de decir en honor a la verdad que posiblemente lo conseguía, pero al precio de perder el interés general.
            ¿Saben por qué ocurre esto? La respuesta es sencilla pero a su vez solventa este dilema literario con una brillantez sorprendente. Este fenómeno ocurre porque la gente no va al teatro a aprender, la gente va al teatro principalmente a divertirse, y luego, si de paso aprenden algo, está bien, pero el aprender no es lo fundamental del teatro. Yo diría más incluso, el aprender no es lo fundamental de la literatura, lo fundamental de la literatura es distraer, y por eso fracasan los puristas, precisamente porque con tanta calidad y tanta perfección lo que consiguen es aburrir y que el público les dé de lado.
            Cervantes no confesaba abiertamente el odio que sentía por Lope de Vega, pero la envidia se le escapaba por la comisura de sus ojos y lo delataba sin remedio.
            Lope de Vega lo obviaba. Éste escribía y escribía tanto que Menéndez y Pelayo clasificó su extensa obra  en religiosas, mitológicas, legendarias, pastoriles, caballerescas, novelescas, de costumbres y enredo, sin descuidar su típica estructura en tres actos.
            Miguel de Cervantes llamo a Lope de Vega "monstruo de la naturaleza“, pues su producción desbordo todos los moldes y su talento excepcional pudo legar una obra muy fecunda e ilustre a la posteridad.  No se sabe a ciencia cierta el carácter o el significado real que Cervantes quiso dar a la palabra “monstruo”.
            Esto demuestra que Lope de Vega fue un dramaturgo más exitoso que Cervantes porque se dedicaba a escribir y a escribir, sin tener en cuenta el dogma literario, y por eso lo desbordó. Lope de Vega dio forma definitiva a la comedia española e hizo de ella un género netamente nacional.
            Cervantes, en cambio, posiblemente sin saberlo, se hizo grande, el más grande, donde más pequeño se sentía, en su narrativa. En ella podemos encontrar al Cervantes más humano, al menos docto, pero posiblemente al más genial de todos y al menos equivocado, pues no hay un error más grande que creerse poseedor de la verdad absoluta.

            Decía al principio que esto es así desde que la literatura existe. De hecho tanto Cervantes como Lope de Vega desconocían que unos 500 años antes de Jesucristo, los grandes trágicos griegos fundaron y establecieron las características del teatro que, con diversas variaciones, se convirtieron en el genero literario que todos conocemos.
Pues bien, ya desde entonces se viene repitiendo esta historia, desde que se celebraban en Grecia las famosas fiestas o juegos dionisiacos, en los cuales los mejores autores presentaban a concurso sus tetralogías, compuestas de tres tragedias y una comedia.
Esquilo es el primero de ellos. Llevo a cabo una innovación al introducir en escena un segundo actor que dialoga con el coro, que era un conjunto de actores. Intervenía solamente en los intervalos de los actos y expresaba sentimientos de temor, admiración principalmente. Éste lo ganaba todo siempre, adquiriendo con ello ese erróneo sentimiento de sentirse poseedor de la verdad. Ni sospechaba que su final estaba cerca, pues un joven dramaturgo sin importancia, se le acercaba sigiloso hasta arrebatarle el éxito sin remedio.
Todo ocurrió en el año 468 antes de Cristo. En Atenas se vivía una gran efervescencia por la proximidad de los festejos e honor a Dionisios.
Se iba a celebrar un concurso donde premiar al mejor conjunto de tragedias nuevas. En aquel año, había celebración especial: Cimon y otros nueve generales atenienses llevaban de la isla de Scyros los restos de Teseos , fundador de Atenas , reliquias que , sin temor a dudas , librarían al pueblo de plagas y desastres. Para hacer honor aquellos portadores de la aventura, uno de los altos funcionarios de la ciudad invitó a los generales a escuchar todas las obras que entraron en concurso y a formar el jurado que había de adjudicar el premio.
En lugar de dar el premio de Esquilo, el gran dramaturgo ya casi sexagenario, que, como he dicho, siempre ganaba, los jueces lo dieron a un joven cuya obra dramática era completamente desconocida. Ese joven fue Sófocles, y la tragedia premiada Triptolemo. A partir de entonces el odio de Esquilo por Sófocles fue en aumento, y mientras el primero dogmatizaba mostrando al mundo la verdad, su verdad, el segundo simplemente escribía y al hacerlo le robaba todo el protagonismo.

Yo, no iba a ser menos que nadie, y debo reconocer que al igual que todo aquel que crea, me siento a veces en esta misma encrucijada.
Sé que existen quienes me vilipendian por la forma en la que escribo, personas a quienes les parece un insulto el echo de que yo publique mis novelas.
Esas personas, esos grandes entendidos sin duda, desconocen que yo, en el fondo, como dijo un conocido escritor contemporáneo, sólo pretendo ser un simple jardinero dentro del ámbito literario.  Yo no tengo pretensiones de enseñar absolutamente nada. Escribo porque me gusta, porque me encanta, porque cuando lo hago me siento el centro del universo, porque solo cuando escribo me reconozco y me siento yo. Escribo simple y sencillamente porque me da la gana y si además tengo la dicha de que me publiquen lo que escribo y que ustedes lo lean, a lo único que aspiro, y lo digo de corazón, es a que ustedes se diviertan con lo que narro.
Son importantes las formas, lo sé, y es por ello que las respeto en la medida en que puedo y sé, pero estas no van a ser las que pongan límite al ejercicio de mi vocación. Yo no lo permitiré, y no lo haré porque cuando escribo no lo hago para enseñar nada, sino simple y sencillamente porque deseo ser el hombre mas feliz del mundo y para ello es necesario, en mi caso, que armado de mi pluma me enfrente al gran dragón fantástico de un papel en blanco.
Les juro por Dios, que solo aspiro a ser jardinero, un humilde y sencillo jardinero que llene de alegría y color los espacios abiertos y libres de sus mentes.

Muchas Gracias.

Ignacio Bermejo

miércoles, 6 de julio de 2016

La política Inmediata


Es innegable el beneficio que ha traído consigo la utilización para fines políticos de las redes sociales, especialmente para los “usuarios” de ese tipo de política mediática,  que obtienen una gran accesibilidad al cargo público,  del que disponen a golpe de tecla.

En este sentido, la enorme facilidad que aportan para la comunicación ciudadana en el traslado de sugerencias, ideas, quejas, etc…,  en tiempo real de la información, supone un innegable avance social,  puesto que se obliga al político a estar atento las veinticuatro horas del día,  y a reaccionar de manera inmediata, ofreciendo respuestas.

A decir verdad, hay que reconocer que la Administración Pública no está preparada para esta inmediatez de la información y de la respuesta rápida requerida, porque el procedimiento administrativo está carente de cualquier tipo de “vehemencia”  ejecutiva.

El procedimiento, visto así, podría entenderse como un elemento que ralentiza la ejecución de la respuesta política, y algunos pueden llegar a pensar de él que es un elemento entorpecedor, que estorba y encarece la ejecución de la solución, pero esta idea es errónea de base, puesto que esa carencia de procedimiento que requiere la respuesta inmediata demandada hoy día por las redes sociales, elimina cualquier garantía, y por ende, cabe el riesgo de perder los  buenos principios y la buena gestión.

La respuesta inmediata a la que nos vemos cada vez más evocados los políticos, nos  puede llevar a actuar con tanta temeridad que origine, sin pretenderse, y posiblemente desde la buena voluntad, situaciones de injusticia e ilegalidad.

Por otra parte, esta política inmediata, como resultado de la presión mediática y las redes sociales, puede derivar en una práctica de agresión, no ya contra los derechos generales y la legalidad, sino contra los propios usuarios, tanto administrador como administrados, por la manera de interactuar entre ambos,  tan descontrolada e irregulada. Todo no puede ser urgente. 

Por principio, las nuevas generaciones, cada vez más adictas a este tipo de proceder,  se olvidan de la política tangible, de la que se deriva otros beneficios mucho más estructurales, como pueden ser el compromiso real, la responsabilidad, e incluso la amistad.(Por no referirme a la salud, que están los infartos a la orden del día)

La actuación  en  redes sociales, puede lamentablemente derivar en compulsión y obsesión crítica, confundiéndose esto con acción política,  cuando podría tratarse de una adicción enfermiza que deriva a veces en comportamientos irrespetuosos, e incluso enfermizos, ya que es mucho más fácil  expresarse de manera irresponsable e irrespetuosa desde el anonimato de un alias en un chat,  por la carencia normativa con la que cuenta  el trasgresor, que hacerlo cara a cara.   

Personalmente pienso que para correr no debemos olvidarnos  de poner los pies en el suelo, porque si no lo hacemos así, sin lugar a dudas, terminaremos dándonos de bruces en el suelo. Con esto, lo que pretendo afirmar es que el uso de las redes sociales y los medios en la política, es un adelanto social importante que aporta muchos beneficios, pero que no todo es bueno, pues este fenómeno también tiene carencias y deficiencias que pueden perjudicar los intereses generales y el de las personas.

Todo puede ser bueno o malo, dependiendo de la manera en que se utiliza, por ello considero que no sería mala idea regular esta cuarta dimensión, donde casi todo está por estrenar, convencido firmemente de la necesidad de implantar ese procedimiento nuevo, quizás menos burocrático y más directo, pero que aporte las garantías necesarias que afianza nuestro sistema.  El procedimiento es necesario, la inmediatez un beneficio, y la vehemencia una temeridad.
Ignacio Bermejo

sábado, 27 de febrero de 2016

Presentación del cartel de los Cargadores de Columna Cuaresma 2016

Presentación del cartel de los Cargadores de Columna
Cuaresma 2016


Muchas gracias a todos y a todas por venir a compartir esta extraordinaria tarde en la presentamos este magnífico cartel  que publica la Cuadrilla de Cargadores de Columna,  del que es autor D. Antonio Quintero Bozo, un joven fotógrafo cañaílla, a quien  he tenido el gusto de conocer  recientemente, lo que ha supuesto para mí, por un lado, un gratísimo placer, y por otro,  un gran descubrimiento, y digo esto porque Antonio está vinculado al mundo cofrade por dos de mis grandes devociones. A Columna y a Nazareno. A Columna a través de su hermano, quien le trasmite el cariño que siente a nuestros titulares. Y a Nazareno porque es también hermano desde que nació, donde hace su estación penitencial, portando un farol de guía que acompaña a la cruz que va abriendo paso al cortejo del Señor de la Isla.
Al margen de estas dos devociones, Antonio es también hermano de la Hermandad de la Palma, de la Viña o de la Misericordia, como quieran llamarla, y de la Hermandad  del Santo Ángel, ambas de la ciudad vecina de Cádiz, y esta última, concretamente, con sede canónica en la Castrense.
Antonio es humilde, una persona sencilla que sueña y que trabaja. Es aficionado a la fotografía desde hace muchísimos años, aunque fue el pasado,  cuando se presentó por primera vez a un certamen fotográfico, y por lo visto,  con muchísimo existo, pues consiguió el primer premio del Cartel de la Hermandad de la Caridad, lo que le motivó para profundizar en sus conocimientos fotográficos,  asistiendo a varios cursos, enriqueciendo su formación.
A partir de entonces ha ganado varios certámenes, como son el de María Auxiliadora, y el de la Reina de los Ángeles, éxitos que alterna con una participación activa en la revista fotográfica que publica Focois, asociación a la que pertenece.
Este año se ha consolidado como fotógrafo cofrade,  ganando los certámenes de Tres Caídas, Gran Poder, Pub la Cerería, Castillo de San Fernando, Resurrección  y este de Columna, que como pueden ver, es una extraordinaria fotografía que representa a la Reina del Cielo, a nuestra Virgen de las Lágrimas, en un momento de su recorrido, que él ha inmortalizado para que perdure por siempre. Pueden ver que se trata de  una instantánea realmente preciosa, una fotografía digna del premio recibido,  porque recoge un instante de la pasión azul, un momento mágico en el que ella va derramando  su gracia por las calles de San Fernando. Cartel, por cierto, con el que conmemoramos el 25 Aniversario de la Cuadrilla, efeméride que hoy festejaremos. Ahí es nada.
Gracias Antonio por este trabajo tan extraordinario. Enhorabuena por esos éxitos, que solo son el preludio de todo lo que queda por venir, porque estoy convencido de que esto que hemos contado, es solo la historia de un inicio, el comienzo de tu carrera como fotógrafo que auguro larga y exitosa.
En ti también se cumple la paradoja de que se hace realidad el milagro de la revolución de los modestos, frase que tu encarnas y que me encanta. La revolución de una persona  sencilla que llega a la fotografía soñando, y que ve como esos sueños se van haciendo realidad, porque es verdad que aquello que se sueña, aquello que se desea con fuerza, se alcanza, y en eso creemos ambos.  Tú apostaste por ti mismo, creíste en ti y hoy recoges los frutos de esa fe, de esa entrega, de esos sueños  y de ese trabajo realizado. Enhorabuena, Antonio, y como dije al principio, y me reitero en ello, ha sido todo un placer conocerte y descubrirte. 
Gracias también, como no, a la Cuadrilla de Cargadores de Columna, por la confianza que demuestra siempre hacia mi persona, y especialmente hoy,  por  haberme tenido en cuenta para este acto, gracias a todos y cada uno de los cargadores que componen las cuadrillas,  gracias por las muchísimas muestras de apoyo recibido, por vuestros presentes, por vuestro  reconocimiento. Gracias a D. Andrés Sánchez Merino por ese simbólico gesto con el que consiguió emocionarme.  Gracias a los capataces, amigos de toda la vida, a los que guardo un gran aprecio,  y gracias muy especialmente a mis niños,  esos locos entrañables que forman parte de esta cuadrilla  y con quienes guardo una estrecha, sincera y bonita relación,  tanto a los que estáis hoy aquí presentes, como a los que no, esos otros amantes de esta hermandad y que por circunstancias laborales se tuvieron que marchar. A ellos igualmente elevo mi agradecimiento.  Gracias a todos,  de todo corazón, porque estoy convencido que habéis sido vosotros los verdaderos valedores de esta iniciativa, los  responsables de que me encuentre hoy aquí. Yo sé que sabéis a quién me refiero, creo que no hace falta dar más detalles.
A vosotros, mis niños,  os digo que solo espero estar a la altura de lo que esperáis de mí. Permitidme que os diga, que si estoy aquí, es por vosotros, por el cariño que siempre me habéis trasmitido, por ello dejad que hoy satisfaga una deuda, quiero dedicaros estas palabras, saeta que mando hacia vuestros corazones con la intención de emocionaros.  Os quiero acariciar el alma, y quiero hacerlo porque el cariño es mutuo, lo sabéis, así ha sido siempre y así va a seguir siendo, por tanto,  mis queridos niños, va por ustedes.
Gracias por último también a mi amigo, compañero de fatigas y hermano, Sergio Oliva Mota,  por esas palabras que me has dedicado desde el afecto que mutuamente nos profesamos, un sentimiento fraternal más que demostrado. Muchas gracias Sergio.   Reconozco que me siento afortunado al poder contar con personas como tú,  que llegado este momento, me saben arropar y apoyar y que además lo hacen de esa manera,  con tanto cariño.  Gracias por ese prólogo tan extraordinario y exagerado.









Queridos cargadores:

Este trocito de cielo
de terciopelo bordado
que a las calles de la Isla
sacas cada Domingo de Ramos,
llevando a la más bonita,
estando tu allí debajo,
meciéndola con dulzura
cargándola con trabajo.

Este trocito de cielo
de terciopelo bordado,
es el altar más grandioso,
que jamás hayan soñado.

No hay sabio
ni en la tierra hay erudito
de haber sido capaz,
de haber pensado
un trono tan celestial
como este paso de palio.

Es un pasito de sueños
es su trono plateado,
donde la ponen sus hijos
los buenos de mis hermanos.

Allí la suben por guapa
y la colocan por Reina,
mecedla con mucho mimo
cargadla con mil cuidados
que la pobre va muy triste,
que mi madre va llorando,
que esos malditos sayones,
esos dos hombres odiados,
a su hijo le han pegado.

Ella llora desolada.
A la calle va llorando,
su corazón va partido,
al ver sus manos Atadas,
al ver su espalda sangrando.

Cargadores de mi Virgen,
mecedla con mucho mimo,
llevadla con mil cuidados,
y que de tu amor renazca
ese bonito regalo
de convertir en estrella
sus Lágrimas que debajo
mojan sus ojos bonitos
que el dolor quiere cerrados.

Tu no lo permitas, Madre
que esos ojos son mi faro
que son la luz de mis días
el marrón de la alegría
de la pasión que sentimos
cada Domingo de Ramos.

Lágrimas de madre buena
dos grandes soles alumbrando
Luceros de tarde azul
de mi virgen que va amando
a ese que lleváis delante
y que también vais cargando.





Queridos cargadores de mi Virgen, y de mi Cristo, queridos cargadores de Columna, hermanos míos:

Ha pasado ya  tanto tiempo, veinticinco años exactamente, desde aquella tarde en la que un joven de apenas veintitantos años afrontara, estrenando su mandato con dispensa del Obispo por su edad,  aquel reto  apasionante de constituir esta cuadrilla, la Cuadrilla de Hermanos Cargadores de la Hermandad de la Columna y María Santísima de las Lágrimas.
Una tarde en la que a  aquel joven  le temblaban las manos, le temblaban las piernas y le temblaba la voz, pero a pesar de ello, ajeno a la importancia y a la trascendencia de lo que realmente se estaba gestando, supo encontrar la manera de responder a aquel reto que el destino le había puesto por delante.
Recuerdo que aquel joven, no lo tenía nada claro, el vértigo no le dejaba discernir más allá de su intuición, pero a pesar de ello pudo encontrar la manera, rodeado de los suyos,  en aquella primera asamblea de cargadores, de afrontar aquel proyecto que también nacía templando, como tiemblan los juncos en las charcas. 
Aquella tarde, que reverdece hoy en mi recuerdo, nacía esta  cuadrilla, y lo hacía con humildad y sencillez, desde la modestia  y la inocencia de aquel ilusionado grupo de jóvenes que desde la inconsciencia se habían hecho cargo de aquel marrón, sí, un marrón, permítidme esta expresión, porque marrones son también sus ojos, esos ojos lagrimosos que siempre nos han servido de inspiración, ojos llorosos que nos han trasmitido la fuerza y el coraje, las ganas, porque es inevitable mirar a la cara de la Virgen de las Lágrimas y no enamorarse de ella.
Es imposible mirarla
y no caer prendado a sus pies,
por lo bonita que es.
mi Virgencita del alma.

Aquellos jóvenes no tuvieron  en cuenta el peso de aquella loza, e inspirados y motivados por la fuerza del Espíritu,  afrontaron aquel reto con ilusión y entrega.  Aquella tarde nacía esta cuadrilla, y lo hacía como un proyecto frágil, tanto  como un junco en la laguna, pero cargada de la  fuerza de la juventud, con ese poder que es verdaderamente invencible.
Y la idea, casi de inmediato fue tomando cuerpo. Los principios nunca son fáciles, pero siempre son ilusionantes. Aquella cuadrilla recién nacida, aquel proyecto fue madurando con paciencia, y poco a poco, se fue cargándo de recuerdos y de experiencias  que le fueron dando sentido.
Y lo cierto es que viviron tardes de cargas inolvidables, sensaciones vividas que los marcarían  a todos para siempre. A aquel joven inexperto lo terminarían convirtiendo en el hombre que acabó  siendo, una persona marcada para siempre por un sello de identidad   del que siempre se sentiría orgulloso a lo largo del resto de su vida. Un marchamo que siempre llevaría a gala.
Había ganas  y mimbres para ello, había  buena tierra donde sembrar, y lo principal de todo, buena gente con los que trabajar, hombres buenos de los que aprender  y a los que se terminaría queriendo, gente con muchísima  calidad humana que desprendían a borbotones, impregnándolo todo,  Nene Carrillo, que en paz descanse, con ese saber estar, con esa medio sonrisa que suavizaba los problemas y que hacía posible siempre el entendimiento y el acuerdo,  Paco el Comandante, que era el poder y la fuerza, gladiador forjado en la batalla de la carga, el Niño Félix, la sapiencia y la experiencia, el Majanillo, dueño del arte hecho molinete y la voz que mandaba,  estos y muchos otros nombres, imposibles de mencionar a todos,  que se bordaron con letras de oro en la historia de esta cuadrilla para siempre.
Cargadores, este es vuestro pasado, un patrimonio realmente valioso que no se debe rechazar ni olvidar, porque estas son las raíces que le da consistencia y solvencia a esta cuadrilla,  raíces que os ancla en la pureza de la tradición, de la que debéis beber y de la que debéis sentiros realmente orgullosos. Cargadores, vosotros sois el agua y el sagrario vivo donde se guarda todo esto. Sed conscientes de ello.
Sobre las aguas del muelle,
sobre las aguas
a un barco lo van meciendo
ajeno a cuanto ocurre

El agua lame con dulzura
sus palos de madera.

Sagrario vivo que guarda
la tradición más pura.

Sobre las aguas del muelle
sobre las aguas frías
un barco enorme es mecido
y en el sigue con vida
la esencia del arte.


Permitidme que rescate hoy la memoria de aquellos hombres,  porque así se lo merecen, porque fueron  gente cabal, a los que quise de manera muy especial, trabajadores de la madera, artistas de la carga hecha esencia, hecha perfume, dicho esto obviamente, sin desmerecer a nadie, que todo el que se mete ahí debajo, antes y ahora,  todo el que ofrece su esfuerzo y su trabajo, todo el que se entrega con ilusión y con ganas, merece el respeto del mundo y el reconocimiento de todos.
Cargadores de columna
Sagrarios Vivos
herederos de la esencia
en vuestra espalda descansa
el arte que sin ser ciencia
nos emociona y embriaga.

Cargadores de Columna
herederos de las normas
veladores del misterio
del secreto, del arte, y de las formas

Aquel tiempo, aquella etapa fue realmente de las más importantes de mi vida. Y digo esto en primera persona, porque yo era aquel joven, yo fui aquel tempranero hermano mayor que tuvo la dicha de comenzar este y otros proyectos que han perdurado a lo largo del tiempo, y que espero que permanezcan por siempre.
De verdad que no podéis imaginaros lo orgulloso que me siento cuando veo a mi hermandad en la calle. Semillitas que sembramos con mucho amor y que germinaron y crecieron para dar al mundo bonitas flores. Son sueños hechos realidad. Sois los hijos de un sueño.
         Recuerdo aquel tiempo y al hacerlo ya no me tiemblan las manos, ni me tiemblan las piernas,  ni la voz, pero si me tiembla el alma, me tiembla el alma y me tiembla el cuerpo entero por dentro al recordaros a muchos de vosotros, porque  fuisteis partícipes de aquel sueño, muchos de vosotros lo vivisteis conmigo, fuisteis cómplices en la entrega, en el sacrificio, en la ilusión y las ganas.
Fuisteis mis niños, y de alguna manera lo seguís siendo. Así lo siento porque sigo percibiendo, como ya he dicho, vuestro cariño, algo más profundo que una simple amistad,  algo difícil de explicar y que compartimos siendo conscientes de ello. Es como un sentimiento ancestral, reconocimiento, respeto, mutua admiración, aprecio, no sé, de verdad que no sé cómo explicarlo.
 Cuando me veis por la calle y os acercáis a besarme, como si fuera uno más de entre vosotros, como si jamás me hubiera ido, todos esos sentimientos se hacen presentes, todo ese pasado, esos recuerdos, renacen y fortalecen  ese pacto no dicho, ese acuerdo no escrito, de complicidad en el amor  a Jesús de la Columna y María Santísima de las Lágrimas. Algo que es innato en nosotros, porque eso es cuanto somos. Esa es la esencia, esa es la verdad desnuda y pura. Vosotros, mis niños, no sois mis amigos, sois mi familia, sois mis hermanos. Así lo siento y así lo digo. Siempre, siempre, me he sentido orgulloso de vosotros.
Vosotros sois el vínculo fuerte, el nexo de unión que hace posible el que esta Hermandad  sea grande. Lo importante de esta hermandad, de todas al fin  al cabo, al margen de la devoción que se profese en cada una, son las personas,  a las que hay que cuidar. Tened en cuenta que puede haber personas sin hermandades, pero no puede haber hermandades sin personas. En esta las hay notables, de muchísima calidad. Gente valiosa, buena gente que hay que cuidar.
Cierro los ojos al recordar aquel tiempo, y aquel tiempo se hace presente. Cierro los ojos para recordar aquella pandilla de niños, y al abrirlos veo esta familia de hombres, personas de bien que se forjaron, como yo, al amparo de esta devoción teresiana que se adueñó por siempre de nosotros, esta imagen del Cristo Orante, el Cristo de la Paciencia, el de la Divina Mirada, Jesús de la Columna.
Nacía un sueño, nuestro sueño. Un sueño que se hacía toda una realidad y ante la que hoy hay que descubrirse y quitarse el sombrero. 
Cargadores de Columna
cargadores de mi Virgen y de mi Cristo
hijos de un sueño
mis niños,
aquí vengo a descubrirme ante vosotros
por cuanto hacéis y sois.

Que esas ganas de amarrar,
que esas ganas de cargar
no os abandonen nunca.

Que disfrutéis ahí debajo
que lo sintáis
que vuestro trabajo generoso
realmente sea una oración,
el testimonio de vuestra fe
con el que consigáis, cada año
emocionarnos a todos.

Son momentos,
momentos de dicha que pasan
sutiles e inadvertidos,
pero momentos que te marcan
como la gota a la piedra.
Momentos que te modelan,
que te forjan.

Y son personas
personas como vosotros
las que sois y las que fueron,
las que serán mañana.


¡Que se pare el mundo
que es la hora!
Que se pare el mundo
que ha llegado el momento
de golpear la maera

Que ha llegado el momento
de llamaros a la gloria.
Tarde de gloria
de cielo azul
de terciopelo y milagro,
de veleta acariciada por los vientos.

Tarde de luces,
de mil velas encendidas.
Tarde de miradas escapadas,
de suspiros contenidos,
de oraciones guardadas.


Un toque para advertir.

Un martillazo fuerte que retumba sobrio
por las cúpulas del templo.

Y todos callan.
El silencio se hace cómplice
del sentimiento profundo
de la emoción desbocada
del alma que esta embriagada
de corazones que tiemblan.

Escalofrío en el cuerpo,
un nudo insoportable en la garganta,
una sensación que embriaga
de borrachera o locura.

Quiero mirar y no puedo,
que mis ojos se me nublan
por la emoción de sus Lágrimas,
Lagrimas que irán al cielo
en su pasito de palio
en su altar de terciopelo.



Shcccc.   Shcccc.
Callad, por favor callad,
Y vivid este momento.

El segundo toque,
y el mundo se para,
y la respiración se entrecorta,
y vuestros cuerpos se templan
metiendo el cuello dispuesto
bajo la almohada amiga.

A tu lado el hermano que te aliviará
en los momentos malos,
extenuación que tu pasas
 al lado de quien te quiere,
amistades que se fraguan
en la igualdad absoluta
en la oscuridad de abajo.

Hermandad que se vive,
hermandad que se respira,
la hermandad que no es palabra
sino sensación y  vida.
Ese que te quiere y cuida
compañero fiel en la fatiga.

Todo está dicho.
Todo está hecho.
Ya nadie habla,
solo la voz de la sabiduría,
la voz de quien manda,
se atreve a preguntar
si estás dispuesto
a darte por entero al mundo,
a darte todo.





“Compare, estamos??
Cuando quieras, niño…”

Esa es la voz que ordena
con tono de comandante y brío.

“Pues al cielo con la Reina,
¡Toca!”

Y el mayordomo lanza el martillo
que por tercera vez golpea
haciendo temblar los muros.

Y ya nada es igual
Y ya nada es lo mismo.

El silencio se ha roto
en la maera que cae
sobre vuestros cuerpos erguidos
para aplastar vuestros hombros.

Y ese palio, ese trocito de cielo
cimbreará como un junco en la laguna.

Y ese palio, hermano,
será un año más mis temblorosas piernas,
y mis temblorosas manos.

Ese palio volverá a ser nuevamente mi temblorosa voz
será recuerdo,
será tiempo,
y será personas.

El Nene, Nene Carrillo, y Manolito Fraga,
Será José Luis Flores,
padre e hijo,
Antonio Romero
Antonio Rincón
 y J.J., como siempre le llame
y que nunca quiso.
Y serán muchas personas
todas las que fuimos
las que somos
las que seremos


Sonaran los caireles golpeando sus varales
y ese palio azul,
ese trocito de cielo
serás tu mismo de nuevo.


Y en él te veré otra vez,
en él comulgaremos,
en él resucitaremos
y volveremos a ser,
y volveremos a estar.

Todos los años lo mismo,
todos los años igual

Tarde de Domingo,
bendito milagro,
en la que el tiempo se para.

¡Que se pare el mundo!
Que a mi virgen de las Lágrimas
la han tirado para el cielo

Y allí ha llegado
por la Gloria de Dios
y por la fuerza de sus hijos
que la quieren con locura.

Al cielo con María la Virgen.
Al cielo con ella.
Al cielo con la Madre de Dios.
Al cielo con mi virgen de las Lágrimas,
Reina de todas las Reinas,
Virgen de todas las Vírgenes.

Que no hay en la Isla un palio
más bonito que este paso
de terciopelo bordado.

Virgencita de las Lágrimas,
con tu carita bonita
acaricias tu las almas
de los que tanto te quieren
que te rezan y te cargan,
esos que al cielo te tiran
con la bendita esperanza
de acercarte hasta tu hijo
y llevarte hasta tu casa.



Ruego a D. Jesús Moreno Pérez. Saetero,  suba al estrado para deleitarnos a todos con su cante. Revivamos el momento en el que él, siendo cargador de esta cuadrilla, rompía una oración por seguidilla en la primera levantá. Momentos inolvidables de escalofríos, que aún siguen emocionando al recordarlos.

SAETA



Son los momentos los que nos marcan, instantes que se viven, experiencias que se comparten y que son los que crean este sentimiento de hermandad sincera.

Momentos,
historias que vivimos al tiempo
que terminan y comienzan,
que se repiten de nuevo.

Momentos,
instantes de la vida con luces y sombras,
llenos de valor o miedos.

Momentos,
son momentos
de libertad o de gloria,
de caídas o de vuelcos,
son momentos y personas.

Porque  la vida es eso,
un viaje por los sueños,
para alcanzarlos al tiempo,
de convertirlos en momentos.
Y personas,
hijos de un sueño,
hombres elegidos
por la Gracia de Dios
para portar sobre vuestros hombros
el peso de su bendito hijo.



Cargadores de Columna,
sois esos, precisamente eso,
momentos y personas que pasaran,
que quedarán gravados
en la retina del tiempo
y volveréis en recuerdo.
Sabed esto,
tenedlo siempre presente
.


Felicidades por esta conmemoración tan importante
que hoy celebramos.

 Que sepas que no todos pueden tener la dicha
de estar ahí debajo,
de vivir esos momentos
momentos que te marcarán
y modelarán la persona que terminarás siendo.

¡Que lo vivas intensamente!
¡Que lo disfrutes,
y que yo lo vea.!


Permítanme que antes de terminar, me acuerde de alguien de quien no puedo olvidarme en este día tan especial. 
        
Te reverbero por ser tu mi filantropía,
en mis noches y en mis días,
donde todo te evoca.

Levantá sentía de estos hombres que conozco
y que te quieren como yo.

El cielo azul que se torna
en morado sagrado de pasión sencilla.
Masculino escalofrío de pasado hecho presente
de rallos de sol hirientes
que lo alumbran todo.

Caracolas de luces.
Caracolas oscuras,
marrones como sus ojos,
caracolas de velas
que eternamente arden
en el recuerdo de un tiempo
en el que fuiste el centro de todo.

Cargador,
sobre tus hombros un navío,
y arriba con gran tronío
ese Jesús bendecido
que soporta sin quejarse
el lastimero crujido
de un látigo aterrador.

Cargador,
sobre tus hombros ese barco
y arriba el conquistador
de corazones y alma
el bueno de mi señor
con su bendita mirada

A él me dirijo y le pido:

Cuídalos Señor,
te digo yo en mi oración.
Cuida sus cuerpos,
que generosos te ofrecen
esa ofrenda de sacrificio y esfuerzo.

Cuídalos Señor,
y no los olvides, nunca.

Cuídalos Señor
y no los olvides
como yo tampoco me puedo olvidar de ti.

¿Acaso alguien pensó que me iba a ir de aquí
sin despedirme de ti?


Déjate llevar Jesús,
déja una vez más que sean ellos
quienes te lancen
en levantá inmortal
que sepa a tierra de aquí,
que sepa a mar y olas,
que sepa a levante.

¿Quién pudo pensar Señor
que me marcharía de aquí
sin despedirme de ti?

Si eres el centro de mi vida,
si eres el eje, el motor y el sentido.

A las banditas hijo, con fuerza y con fe.

A las banditas hijo, con  esperanzas y orgullo,
mirando esos ojos suyos
esos dos inmensos alaridos grandes
que proclaman, que pregonan
la grandeza del humilde
 hecho Dios.

Revolución de los sencillos

¿Es que no los ves?
Ojos abiertos que miran
por señalarte, cargador
el punto exacto
de lo más importante:
su Amor.

Y te miran a ti,
Y me miran a mí,
¿Es que no te ves?


Quererte, mi Jesús, Rey sin espada
armado de bondad y de alegría
Soberano Real de la bahía,
Señor de esta Isla evocada.

Lo que has sufrido, Jesús, y aún es nada
para el daño que te haremos todavía
agrandando sin querer esa agonía
que nos muestras en tus llagas.

Amarradas tus manos a esa columna
abierta de par en par tu santa espalda
sin que se muestre el dolor en tu mirada.

Tu eres el consuelo, eres la luz y la alegría
 y allí estás siempre
al amparo de la oración sentida,
como bastón donde apoyarme
como razón y fuerza.

Yo miraré, Señor, si es que aún puedo
para buscar en tu figura atada
 mi fe plena,
que se acrecienta, Jesús, a sólo verte.

Anclado a tu Columna yo me quede,
para volcar sobre ti mis tristes penas
sabiendo que serás tú, y solo tu
quien vencerá a la muerte.

¿Quién se pensó Jesús
que yo me iría
sin acordarme de ti,
 sin verte?

Yo no me puedo marchar
sin gritar a viva voz
la inmensa suerte
que yo he tenido al tenerte.

Que es imposible mirarte
y no quererte,
Que es imposible Señor.

Que yo no me voy de aquí
sin dedicarte
estos versos de amor que con mi arte
te regalo hecho oración.

Que yo no me voy,  Señor,
que yo no me voy de aquí
sin nombrarte,
sin decirte que te quiero
que yo me acuerdo de ti
y que en ti muero.



Ignacio Bermejo Martínez
Presentación del cartel de los Cargadores de Columna
Cuaresma 2016

26 de Febrero.