domingo, 24 de junio de 2018

NOCHE DE SAN JUAN





Candelas que se prenden
en la noche extraña
como sortilegio apostata
de inconfesables pasiones,
de secretos.

Llamas que consumen los deseos
como alimento que sacia
una necesidad, una pasión oculta,
hasta volverse brasas,
extinguirse, y morir hecha cenizas
como un mar en calma.

Candelas de San Juan,
que ardieron en otro tiempo
prendiendo la mirada de un niño
curioso y asustado,
con las mejillas rojas,
por el calor del fuego.

Pequeño que miraba, ensimismado,
la danza sin igual
de aquel bonito juego,
callado, sin hablar,
sin comprender aquello,
dejándose llevar.

Ni somos lo que fuimos
ni lo seremos  jamás,
pero nadie podrá quitarnos nunca lo vivido.

Lo vivido, vivido está, como lo escrito,
y acude hoy a mi memoria hecho recuerdos
que emergen al contemplar las llamas
de la candela mágica
que arde junto al mar.

Ignacio Bermejo