jueves, 21 de junio de 2007

Política empírica


Pues la verdad es que ando un pelín liado con los políticos, porque dicen una cosa y luego hacen otra. Les cuento: Me decía un gachó de pelo en pecho que el periódico “El Mundo” era, a juzgar por sus editoriales, un periódico radical de izquierdas. No sé si tendría razón, pero de ser esto cierto, “El Mundo” sería un periódico radical de izquierdas que lee la gente de derecha, algo parecido a lo que ocurre con “ABC”. A este otro periódico, le pasa lo mismo que a Ruiz Gallardón, que siendo un periódico de derechas, procura, ganarse lectores entre el personal de izquierdas que pulula por esta España tan nuestra. Y es que no siempre todo es lo que parece.
Algo parecido ocurre en nuestros bolsillos según el partido que gobierne. Un ejemplo claro, para que me entiendan a la primera, es lo de la burbuja inmobiliaria. Miren ustedes: Temí que el gobierno de Aznar, liberal y conservador donde los haya, favoreciera a las clases más pudientes de nuestro país, donde cuenta con la mayoría de sus votantes, pero no ocurrió así, sino todo lo contrario. Me explico: Fue precisamente con el gobierno de Aznar cuando me compré la casa en la que vivo, y pude hacerlo pagando una cuota mensual más o menos razonable de una hipoteca de quince años. Entonces me pareció muchísimo tiempo, pero visto lo visto, ustedes me dirán.
Luego, el del bigotito se empeñó en fotografiarse fumando un puro y con las patas por alto en las Azores, con Tony Blair y con George W. Bush, y recordarán lo que pasó, que en las últimas elecciones cambiaron las papeletas, y en contra de lo que cabría esperar, con el recién elegido gobierno socialista se estropeó aquel paréntesis de tranquilidad financiera del que disfrutábamos las humildes familias españolas, y los tipos de interés empezaron a subir hasta un punto en el que resulta impensable, hoy por hoy, poderse comprar un piso. Están a unos precios desorbitados. Algo inalcanzable para los que vivimos de una nómina, y eso sin mencionar lo que se han alargado en el tiempo, pues hoy, para poderse comprar una casa, hay que hipotecar hasta a nuestros hijos. Y no exagero. Son por tanto los bancos los que más ganan, tal y como ocurrió con el gobierno de Felipe González.
Zapatero enfoca la izquierda hacia el reconocimiento de los derechos de los gays y de las mujeres, cosa esta que no está mal, en absoluto, pero tampoco debería olvidar el partido socialista que ha sido secundado por millones de personas que trabajan por cuenta ajena y que sueñan con poder vivir de sus sueldos, cómodamente, con dignidad y en paz. Esto no es pedir demasiado, es esperar de la política lo que promete la Constitución, pero no ocurre así, pues hoy por hoy, si quieres comprarte una casa, te tienes que asociar con una pareja que también trabaje, y sumar los dos sueldos, si no es imposible. En la política local la cosa también tiene su intríngulis. Me pregunto qué pasaría si López Gil, relegado del poder municipal por el pacto entre PP y PA, cambiara su actitud en relación a temas importantes como el tranvía. Imagínense el panorama si el PSOE de San Fernando decidiera votar que no al tranvía. ¿Qué pasaría? Seguro que dejaría a más de uno con el culo al aire, como se suele decir, pero no creo que ocurra. López Gil no tiene tan mala leche, y hasta el momento ha demostrado ser un hombre consecuente, cabal, de palabra, y comprometido con el futuro y el progreso de nuestra ciudad. Más o menos como todos, ¿no?