
Quiero que amanezca el día de la justicia,
un día en el que los hombres sólo usen la palabra,
para llenar con ella los mensajes.
Quiero que la libertad más exacerbada se derroche a borbotones por las calles
como un derecho,
como una definición exacta de la palabra humano.
como una definición exacta de la palabra humano.
Quiero palabras para aquellos que traicionaron, o mataron,
para los egoístas que se apropiaron sin pudor de lo que no les corresponde,
para todo aquel que abusó por ser más fuerte.
Quiero palabras que expliquen al que no entiende.
Palabras que sacien el hambre.
Palabras que afronten la perversión y la filtren anulándola.
Palabras de alivio para quien da su vida, trabajando para los demás.
Palabras para quienes padecen las desigualdades.
Palabras para los enfermos y los que padecen.
Palabras para todo aquel que carezca de pensamiento propio.
Quiero palabras para quien vive a costa de vender su cuerpo.
Palabras para quien lo compra sin remordimientos.
Palabras de luz para las tinieblas y las especulaciones.
Palabras de cordura, de consuelo y de esperanza.
Quiero palabras para quienes se consagran en lo correcto.
Palabras que desmientan los falsos testimonios.
Palabras para todos los que olvidaron que el amor es el mejor fundamento.
Palabras que recuperen los corazones enquistados en el odio.
Palabras que atenúen el miedo, el terror, el pánico, el dolor.
Palabras que atenúen el miedo, el terror, el pánico, el dolor.
Palabras frescas como agua que sacien la sed de los sedientos.
Quiero palabras hoy, tan duras como ladrillos,
para construir un mundo mejor en el día de la justicia
en el que todos comprendamos el significado exacto
de la palabra misericordia.
Quiero misericordia, tu misericordia, y otras mil palabras.