
Naranjas para calmar la sed del cuerpo y del espíritu,
para aliviar el hambre del hombre que se calla,
aquel que esconde y huye de la pasión nacida
en la parte más oscura del alma.
Naranjas para aliviar el peso de un amor perdido,
recuerdos de cristal que tiemblan transparentes
como una promesa hecha con palabras hirientes
que deja al hombre desnudo e indefenso
a capricho de un porvenir roto.
Naranjas alegres que se cogen
como manjar suculento para calmar el hambre,
para vencer la sed.
Redondas,
como metáforas de versos,
nacidas de azahares en terrazas,
como suspiros yertos.
11 comentarios:
Me han entrado unas ganas de comerme una naranja...
Buen poema.
Un abrazo.
Sugerentes foto y poema.
Un abrazo
Que bello poema, me esta entrando hambre de tanta naranja.
Besos!
Mi querido y admirado amigo: Cada día estás más maduro como escritor. Cada día escribes mejor. Te felicito por la presentación que has hecho. Dejaste a todos con la boca abierta en el Teatro de las Cortes. Felicidades, artista, GENIO
Yo me apunto a tus naranjas, fresquitas, dulces y sabrosas, así como también lo son tus poemas y tus letras.
Un abrazote inmenso y disfruta de la semana santa, que tenemos ya tan cerquita. Yo no veo ya el día que quede de vacaciones, no aguanto másssssssssssss.
Me ha encantado tu visita a mi rincón.
No te imaginas lo que significa para mi el lugar donde vives y tu comentario en esta mañana de domingo y duelo.
Bonito poema.
Un beso de azahar murciano.
Un elixir dulce, jugoso, y con un puntito de acidez para calmar los males de amor.
Preciosa unión de versos e imagen.
Besos, Ignacio.
¡Hola Ignacio Bermejo!
Naranjas... Naranjas, quizas recuerdos de niñes.
Naranjas "Guachintonas"
Naranjas.
Saludos de J.M. Ojeda
El azahar en primavera.
Como naranjas a todas horas aunque por lo visto he leído que para la cena no conviene por la digestión.
Te dejo en mi blog una entrada de un poema inédito de Quevedo que como buen gadita no te debes perder.
Mi fruto preferido, que junto con chocolate es manjar del paraiso.
Saluditos.
Naranjas que se desgajan para entrar en las bocas sedientas, en las lenguas amargas... para que germinen poemas cítricos, circulares y porosos.
Me gustan especialmente estos versos:
"aliviar el hambre del hombre que se calla" y "recuerdos de cristal que tiemblan transparentes
como una promesa hecha con palabras hirientes"
Gracias por tus palabras en La Cala, te dejo cariños desde el confín austral!
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