domingo, 18 de abril de 2010

Entre vítores y aplausos

Antes de nada, dado los cometarios que me estáis haciendo, quiero aclarar a todo el que lea este poema que no quiero postularme como un defensor de la tauromaquia. Mi amigo Santiago Muñoz me invitó a una novillada de añojos, en la que lidiaba su hijo, un muchacho de 16 años que aspira a ser torero, y fui a la plaza, y sólo cuento lo que vi y lo que sentí, aunque aclaro que ni entiendo ni me gusta la mal llamada Fiesta Nacional.


No eran luces ni colores
sino espigas que apuntaban a la gloria
danzando con la muerte
entre vítores y aplausos.

Eran sueños que comienzan
despertando al deseo de lo imposible,
el triunfo de una tarde
entre vítores y aplausos.

La mofa allí presente
al son de trompetas y tambores
de platillos que quebraban los temblores
entre vítores y aplausos.

El valor surgiendo tras el miedo,
del guerrero que busca la victoria,
un grito desgarrado de terror junto al mugido
entre vítores y aplausos.

Laberinto perdido de memoria
entre miradas furtivas que escapadas
buscaban a una madre que sufría
entre vítores y aplausos.

Y la sangre de repente fue poesía
tras alzar hacia lo alto sus espadas
cuando el arte se hizo muerte
y el miedo valentía
y la soledad templanza
y el rugido incontenible en la plaza
estalló como homenaje y como ofrenda
al muchacho que triunfaba
entre vítores y aplausos.

16 comentarios:

Mercedes dijo...

Aunque tengo que reconocer que los toros no son precisamente el espectáculo que eligiría para pasar una buena tarde, no soy inmune a la belleza de estos versos.
Enhorabuena, muy buen poema.
Un abrazo.

emilio dijo...

Bello tu arte, y te lo dice un anti-taurino.

Un abrazo.

Sara dijo...

Me sumo al comentario de Mercedes...
de nunca me han gustado los toros...respeto la opinión de quienes lo tienen como un arte, como esa fiesta nacional...pero no lo comparto en absoluto.

En lo que no tengo ni una duda...es que tú...si que tienes arte con los versos...precioso poema...que deja sentires...y no sentires...como es la vida misma.
Un placer seguirte Ignacio.
Y me encanta que te hayas apuntado con tu familia, al club del senderismo, ya sabes que si te vienes por estas tierras mias,...os recibiremos con mucha naturaleza para recorrer, y toda nuestra hospitalidad y cariño.
Un abrazote poeta.

Duna dijo...

Mas allá de los toros, queda el albero,
color a tarde de estío
sabor a encendida banderilla
y al otro lado, en el filo,
la muerte a solas....

Ingnacio, soberbio poema el tuyo.
Besos amigo

Gala dijo...

Soy antitaurina pero me ha encantado esa forma de describir los sentimientos que se despliegan sobre la arena.

Un beso

Anónimo dijo...

El toreo se tiene que ver así, como lo que es, plasticidad, armonía, belleza, una danza pura con la muerte en un teatro donde se juega con la vida, para hacer el sacrificio ancestral que nos convierte en dioses y en demonios. Conjugar los versos que has escrito, es el resultado de un impacto puro, sin rencores, sin prejuicios, sin ataduras. Has compuesto lo que antes que tu vieron ojos como los de Picasso, Lorca, Hemingway... Has tocado con tus manos, la piel más dura y profunda del ser humano, esa que a veces provoca rechazo, y en la que se esconden los renglores inconclusos de la vida. Felicidades Iñaki, te las da el padre de ese torerillo que sueña con alcanzar la gloria, te las da el poeta, y te las da el amigo

Estrella Altair dijo...

La verdad es que me encanta la poesía y me encanta la belleza de ver torear.. me encanta la fiesta del toro..

soy de tierra... que el toro ha dado trabajo y de comer a su gente,a mucha, soy Ibera... y realmente el toro y nosotros somos casi lo mismo.

toda esa parafernalia, de potenciarlo o negarlo, es no admitir lo que somos en las entrañas muchos españoles, desde hace siglos...

Yo no voy mucho a las plazas me sube la adrenalina...y me pongo nerviosa si le pillan..

...y el toro no es maltratado.. es algo ancestral, que deberia dejarse en paz, allá cada cual con lo que hace en su tiempo libre..

.. en fin....

Como Castellana torera te saludo, aunque seguramente ahora esto es casi "anatema".

Gabriela Maiorano dijo...

Hola Ignacio!! Más allá de la opinión sobre la tauromaquia, tu poema es hermoso. Todo lo viste se volvió poesía.
Besossssss

Perfecto dijo...

Pues a mí si que me gustan los toros, aunque nunca me ha gustado matar animales,y este poema es soberbio. Al menos la tarde de toros ínspiró estos versos.
Mis felicitaciones, Ignacio.
Enlazo contigo. Nos volvemos a ver.

Un cordial saludo.

axel jacob dijo...

buenas letras, eso es lo que hace la poesía deleitar y embriagarnos de emoción aún siendo contrarios a lo que pensamos... por mi parte no estoy de acuerdo con ese espectáculo, en fin
Buen poema

Mariola dijo...

Bueno, una anti-taurina más...

Hay personas que tienen el poder y la sensibilidad de poder transmitir profundamente un sentimiento, bueno, muchos, todo lo que representa la vida y la muerte, la valentía, la lucha y el esfuerzo... es precioso.

Aunque yo no vea justa la batalla entre el animal y el torero.

Besito

Ignacio Bermejo dijo...

estoy de acuerdo que esto es un problema social, cada vez mas acuciante. De hecho tengo una sobrina que se ha tenido que cambiar incluso de colegio, incluso de localidad, por ello. Menos mal que hay personas como tu que se preocupan por el tema. Que sepas que tampoco yo soy taurino, y que te agradezco mucho tus palabras. Un beso grande.

Duna dijo...

Caballero, mas allá de ser taurino, o antitaurino, está el derecho y el arte de escribir de todo...como muy bien has hecho.
Y también la tolerancia.

Muchas gracias por visitarme
Muchos besos.

Mariola dijo...

Ignacio, si puedo ser de ayuda en algo, (aunque me imagino que han estado asesorados durante todo el traslado de expediente), pero, si en algo puedo ayudar, tiene mi correo arriba a la derecha, para cualquier duda, para TODO lo que necesite.
Todo lo que esté en mi mano, lo pondré a su servicio.

Besito
PD. Le he contestado allí, pero al ver que había puesto aquí el comentario, le contesto aquí.

Ana dijo...

Bonito verso, aunque yo prefiero el toreo a caballo.
Besos!

Antonio Misas dijo...

¡Ni el mismísimo académico José María de Cossío! menos mal que no te gustan los toros.
¡Fantástico!

Saludos