jueves, 18 de julio de 2013

La música.



Cerrar los ojos para oír
y abrir el alma para sentir,
porque la música es, a veces, un susurro,
un aviso,
o un grito de alguien que sólo espera poderte decir algo.

Ojalá fuéramos libres para poder alzar la voz
y  decir valientemente  todo cuanto tenemos que decir,
tanto como queramos,
hasta vaciarnos de palabras.

Tenemos el tiempo, al menos un instante,
pero la voz se calla por el miedo
y las manos se cierran asustadas,
mientras la música suena
y suena siempre

arrojada como un grito. 
Ignacio Bermejo