lunes, 22 de julio de 2013

UN FRIGOSUSPIRO PARA USTEDES.


Llega el momento, por cierto muy esperado por casi todos, en que el país entero echa el cerrojo y se cierra: Agosto.  Y es que,  reconocerán que,  en este mes se paraliza absolutamente todo, especialmente la administración pública, la política y la prensa. Pues bien, dada esa circunstancia, tenemos que aprovechar la ocasión.
Si ya es difícil solventar a la primera cualquier trámite administrativo en un ayuntamiento, o en cualquier otro estamento de la administración pública, ni se imaginan lo complicado que les puede resultar hacerlo en el mes de agosto, cuando casi todos los funcionarios se han ido de vacaciones, y el que se queda, el pringao de turno,  está cabreado consigo mismo y con el mundo, por haber sido él y no otro,  el desafortunado que se queda al frente del chiringuito, aunque sólo sea  para abrir y cerrar las puertas, que a veces, ni siquiera para eso valen.
En cuanto a la política, no es ya que se paralice, es que desaparece totalmente de nuestras vidas, hasta el punto de que  llegado el caso  que surgiera algo realmente relevante sobre cualquier asunto político, algo que reconocerán es muy improbable, nos quedaríamos la mayoría con la cara partida a nuestro regreso, allá por los inicios del mes de septiembre, al darnos cuenta de que nos hemos descolgado del culebrón que seguimos a diario, y es que la política, por más que nos pese, se ha convertido en eso, en un culebrón marujero.
No me negarán que necesitamos un descanso de tanto Barcenas ,  Rajoy,  los Eres, la Juez Alaya  y de todos esas teleseries sin fin que nos escandalizan un día sí y el otro también, tratando de dar sentido a nuestras aburridas vidas de curritos anónimos,  llenando portadas,  páginas de periódicos  y noticiarios de sobremesa.  Mentiras, mentiras y más mentiras, noticias creadas al gusto del bolsillo que las paga, ideadas para manipularnos, para engañarnos, para alienarnos y conseguir situarnos en el bando que les interesa, extirpándonos nuestro sentido crítico y en el peor de los casos incluso nuestra voluntad.
Con el veranito, no sólo sentimos la necesidad de refrescar nuestros acalorados cuerpos, sino que también se hace necesario, muy necesario,  enfriar nuestras calenturientas y atormentadas  mentes, porque lo cierto es que estamos cansados de una amarillenta actualidad que nos desborda por increíble e inesperada, de ese tormento de rodillo que nos encasilla y nos aplasta.
Un consejo que les doy: Aprovechen el tiempo libre del que disponen para leer un libro, un buen libro que les sirva para distraerse y para enriquecerse como personas, uno de esos que se van saboreando lentamente y que le dejan a uno ese regustillo sumamente agradable en el imaginario paladar de nuestras mentes. Uno de esos  libros que se van disolviendo poco a poco, como  azucarillo en una taza de café bien caliente. Lean hasta hartarse, hasta que sus ojos no puedan más de cansancio y se les cierren los párpados abatidos, y cuando eso ocurra, dejen que el peso de ese  libro venza  la mano que lo sostiene para que les caiga sobre su pecho, y ustedes recolóquense sobre la hamaca,  busquen  la mejor postura y duerman. Duerman  tanto como puedan, hasta que se hayan desquitado de todo el cansancio acumulado durante el año, de todo el stress que les aflige el alma. Y cuando se despierten, dense un baño, en la playa o en la piscina, donde más les guste, y tómense un mojito, uno o dos, que tampoco es malo excederse en la vida de vez en cuando.
La televisión úsenla exclusivamente para distraer o divertir a los niños, entreténganlos con ella para evitar esos momentos “tan porculeros” con el que los críos les  atormentan de manera inconsciente. Pierdan  la radio en el cajón más recóndito que puedan encontrar. Olvídense de oír noticias,  total, créanme,  en agosto serán un fiasco, siempre lo son por regla general, así que  ocúpense de de dejar curar sud almas, porque es necesario restaurar el espíritu de vez en cuando, porque hace falta coger fuerzas, muchas fuerzas, toda la posible, para seguir viviendo cuando de nuevo regrese el mes de septiembre y con él, toda la carga de cruda realidad que nos aplastará y nos amarga  sin compasión,  sin respeto y sin miramientos, como si fuéramos unos míseros gusanos.
Disfruten, disfruten  de sus amigos, de sus familiares, disfruten de ustedes mismos. Aprovechen este tiempo en el que se nos permite por un plazo no mayor de cuatro semanas, volver a ser personas de la misma forma que los animales son animales,  o las plantas son plantas, un tiempo de relajación y paz y en que la manipulación y la extorción mediática y política se disuelve como sal en agua, un tiempo en el que, al menos de momento, podemos seguir viviendo, simplemente viviendo, sin tener que trabajar ni dar cuentas a nadie.
 Disfruten, disfruten tanto como puedan y sean felices.  FELIZ VERANO.


Ignacio Bermejo Martínez. 

2 comentarios:

Leonor dijo...

Haré todo lo posible por ser feliz y disfrutar de cada minuto. Seguiré leyendo que es la mejor forma de disfrutar y cuando llegue septiembre seguiré disfrutando ajena a los culebrones de la política. Feliz verano.

Katy Sánchez dijo...

Feliz verano. Revisando uno de mis post en unos de mis blogs Pasitos, encontré un bonito comentario tuyo fue hace dos años.
Y cuando esto me pasa suelo vitar nuevamente a la gente que un día fue amable por si sigue en esto del mundo virtual.
Felices vacaciones
P.D. No estoy buscando seguidores