miércoles, 13 de noviembre de 2013

Cásate y sé sumisa.

Hace unos días, podíamos leer en la prensa un titular que llamaba la atención, como no podía ser de otra manera:  “Cásate y sé sumisa”: el modelo de matrimonio que propone el Arzobispado de Granada” titular publicado por el periódico digital elplural.com,  que no dejaba a nadie indiferente.

Y en la página de facebook de una amiga que criticaba esto, se produjeron dispares y diferentes opiniones,  como en botica, que diría mi madre. Algunos molestos por la crítica hacia la Iglesia,  y la mayoría, obviamente, escandalizados por lo retrógrado del titular, especialmente en tiempos en los que la igualdad de género se ha convertido en una bandera alzada por las manos de muchísimas personas que  creemos con honestidad que sólo desde la igualdad se emprende el verdadero camino  para construir una sociedad más justa y más evolucionada, en la que todos tengamos las mismas oportunidades.

“Cásate y sé sumisa”, el título de un libro firmado por una escritora italiana, Costanza Miriano, que nos propone un modelo de matrimonio ciertamente trasnochado y que en  el fondo, yo pienso, se trata realmente de una estrategia de marketing para vender muchos libros, en este caso basura escrita, pero libros al fin y al cabo. Y les confieso que, como hombre de iglesia que me siento, eso es lo que me decepciona aun más, porque si bien no comparto la idea de un matrimonio donde los dos no sean iguales, me duele el hecho de que se emplee a la Iglesia como plataforma de lanzamiento de un producto hacia el mercado con la intención de hacer caja.(¿Qué dirían estos vendedores que venden libros en el templo, ante el látigo de Jesús? ¿A caso no fue esto mismo lo que criticó, lo que trató de evitar y contra lo que se enfrentó?)

La Iglesia, la católica y todas, no están para vender libros, sino para redimir almas y para ayudar al prójimo. Esas intenciones mercantilistas son propias de empresas con ánimo de lucro que no hacen nada de manera altruista. La fe no puede ser un instrumento mercantilista y quien haga eso desde el seno de la Iglesia, no es digno de pertenecer a ella.

Cabe la posibilidad  de que le hayan  metido un golazo por toda la escuadra a Javier Martínez,  Arzobispo de Granada, quien ha podido ser utilizado por la periodista italiana,  que ha demostrado ser una gran conocedora de los ambientes hieráticos, pero eso es  poco probable, a tenor de la reticencia del prelado a retirar la publicación, sosteniendo que el libro expone un interesante punto de vista de la familia cristiana ya que está inspirado en la frase de San Pablo a los Efesios “esposas, estad sujetas a vuestros maridos” 

Me parecería poco honrrado por mi parte, tragarme sin más esto que me parece un despropósito. Hay que ser valientes, y más en defensa de la puereza de la idea que define nuestra fe. La fe es algo ciertamente serio, algo trascendental, que no debemos permitir que nadie manipule ni mal emplee.

No obstante, basta  profundizar un poco en el perfil de Constaza Miriano, para descubrir a una persona muy contraría a cómo se prodiga, pues aunque parece que piensa como una monja de clausura, eso es lo que ella trata de hacernos cree, su imagen es la de una mujer atractiva y moderna que sabe lo que quiere y a donde va, experta en usar a la perfección los medios de que dispone. En este caso, nada que objetar en absoluto, pero que nadie espere que actuemos mansamente, ni que sumisos vayamos a comprar el libro, porque si algo me ha molestado en la vida, es el hecho de que me tomen por tonto.

Ignacio Bermejo Martinez

1 comentario:

Alicia María Abatilli dijo...

Ser y parecer se contradicen, generalmente.
De sumisa, se me ocurre no tiene nada.
De lo contrario no escribiría, se le tendría prohibido.
Abrazos.