martes, 1 de noviembre de 2011

El amor de la granada

Rosado, apasionado,  creciendo como el fuego
rotundo y rebosante hasta romper la rama
de un corazón de fruta que derrama
su jugo con dulzor,  hasta vaciarse entero.

Rosada,  apasionada y grande la granada
deshecha en mil granitos de locura  
sabroso manjar que con ternura
se confunde en deseos de enamorada.

Y quise ver un poco más allá de su mirada
y vi la luz oscura y deprimida
de la pasión dormida y evocada.

De un ángel triste nacido de la tierra
con  pretensión prohibida de fruta deseada  
con alma que en amor es ciega y siempre yerra. 

6 comentarios:

Alicia María Abatilli dijo...

Hola Ignacio.
Mi fruta preferida, la granada, la de niñez, la llevo en el alma.
Tengo en una maceta un árbol de granadas, pequeñitas pero presentes están en mi casa.
Gracias por este post.
Alicia

vesania dijo...

Granada roja, rosada, enamorada, y hasta de tonos libidinosos y acompañados de granos de tomidez, exquita fruta, imagen y letras.

Saludos

MEME dijo...

Tengo el frutero lleno de granadas y después de leerte tengo que ir a comerme una ;)
BESOS Y FELIZ NOCHE

Anónimo dijo...

Ignacio, manejas como nadie las palabras. Te imagino recitando este poema y la verdad es que me emociona mucho.

Sara dijo...

Precioso poeta, precioso.Un placer leerte y sentir esas letras.
Abrazotedecisivo

José Luis Martínez Hens dijo...

Que alegría ver que vuelve el Ignacio poeta porque es mucho mejor que el político y el futbolero... Un abrazo "ompare".