martes, 18 de septiembre de 2007

Contradicciones Políticas

Cuando nos referimos al ámbito local, no hablamos de políticas de izquierdas ni de derechas. La política local, la que se ejercita y se desarrolla en nuestro ayuntamiento, es una política lineal y directa, que se fundamenta principalmente en la gestión de los recursos y en la atención de las necesidades propias de la localidad. Es esto precisamente a lo que se resume el gobierno, que se desarrolla casi siempre al margen de parámetros ideológicos.
Los ideales políticos no son lo más importante en este contexto, pues lo que el ciudadano procura al ejercer su derecho al voto, es capacitar a personas que considera eficaces, capaces de solventar sus problemas.
Si se tiene esto en cuenta, hay que reconocer forzosamente que el urbanismo ocupa el papel más relevante en la definición de política local, tanto es así que, con independencia del color de la ideología del partido o partidos que gobiernen, éstos serán definidos por el urbanismo que practiquen.
El urbanismo, en absoluto debería ser una ciencia de dominio técnico al alcance solamente de los especialistas, sino la expresión más útil y lógica de la gestión de los gobernantes para satisfacer la mayoría de las necesidades del pueblo, teniendo en cuenta que éstas son principalmente estructurales. Personalmente considero que tampoco debería entenderse el urbanismo como una mera cuestión arquitectónica o constructiva, ya que como digo, es la acción fundamental del gobierno local.
A tenor de esto, si son los políticos los máximos responsables del urbanismo en las ciudades que gobiernan, y al mismo tiempo es su más importante responsabilidad, todos estaremos de acuerdo en reconocer que el ciudadano se inclinará por uno u otro político en función del diseño urbanístico que ofrezca en sus programas.
A los ciudadanos de a pie nos importa poco la ideología política de los partidos que votamos en las elecciones locales. Ésa es la pura verdad. A la mayoría de los ciudadanos, lo que nos importa es la medida en que nos satisfacen nuestros políticos y responden a lo que les exigimos y esperamos de ellos. Quizás sea por esto, por lo que nos sentimos tan desconcertados y defraudados, porque en las pasadas elecciones municipales se sopesó principalmente la política urbanística que el Partido Andalucista estuvo defendiendo a lo largo de su anterior legislatura y la mayoría optó por una alternativa diferente en busca de un cambio. El cambio finalmente se ha producido mediante un pacto, pero lamentablemente sólo con la intención de mantener el poder y a cualquier precio, sin mirar realmente los intereses de los ciudadanos.
Yo no comprendo qué clase de gobierno local tenemos en base a que es el urbanismo lo que lo conceptúa principalmente. ¿Acaso lo verdaderamente importante es mantenerse en la poltrona sea como sea? ¿Un gobierno que se vende puede ofrecer garantías serias para que le confiemos el diseño de la ciudad que queremos, o acaso ha renunciado a esto porque ha sido este el precio que ha tenido que pagar precisamente? ¿Qué pasa con el proyecto de las torres de la Casería? ¿Ahora no es interesante crecer en altura y antes sí? ¿Reconocen ahora que todos los que protestamos contra el PEPRICH teníamos razón? ¿Y el PP? ¿Qué nos tiene que decir a los ciudadanos respecto del tranvía? ¿Ya no es ilícito partir la ciudad en dos? ¿Cómo se puede mirar a la cara de los ciudadanos sabiendo que se han convertido en los cómplices de aquellos a los que tanto criticaron y a quienes antaño quisieron incluso enjuiciar?