domingo, 16 de diciembre de 2012

Cuento Navideño


El pequeño niño limpió con la palma de su mano la escarcha fría que enturbiaba el cristal de la ventana, asomándose curioso al exterior.
La oscuridad de la noche se extendía a lo largo de toda la calle, rota solamente por la luz amarillenta que se derramaba ténuamente desde las farolas. Debajo de una de ellas, sentado sobre un banco de madera, observó a un anciano que, paciente, parecía esperar a alguien. El pequeño creyó que se trataba de un abuelo al que habían olvidado aquella noche, y sintió una explosión de compasión dentro de si. Se volvió, buscando a sus padres, pero en su casa ya todos dormían cansados tras celebrar con gozo la Nochebuena. Dudó unos instantes, pero tras echar una última mirada fuera, decidió ser valiente y abrir la puerta para salir y auxiliarlo. Sabía que de no hacerlo, aquel pobre hombre moriría helado.
-Hola, buenas noches- saludó el pequeño, cuando estuvo en la calle. -¿Está esperando a alguien?
-Sí, te estaba esperando a ti.- dijo el anciano.
-¿A mí?- preguntó el niño sorprendido.
-Sí, a ti- afirmó el abuelo que sujetaba un gran saco que parecía pesar mucho.
-Estaba esperando que te durmieras para dejarte un regalo.
El corazón del joven dio un vuelco de júbilo al comprender, de repente, quien era aquel hombre.
Fue entonces cuando, mirándole a los ojos, vio que sonreía, extendiéndole la otra mano, con la intención de abrazarle.
-Este año, mi pequeño amigo, no tendré que subir hasta el tejado...

Ignacio Bermejo Martínez
Feliz Navidad a Todos

14 comentarios:

Alas dijo...

Bonito relato.

Feliz Navidad.

Un abrazo.

Silvia dijo...

AMIGO POETA: BRILLANTE,DULCE TIERNO.ME EMOCIONO.
BESOTES.GRACIAS POR COMPRATIR.
SILVIA CLOUD

Mamen Alegre dijo...

Bellísimo.

Gracias y Feliz Navidad.

La Isla Misteriosa dijo...

Te hubiese quedado de escándalo, si el anciano hubiese metido al niño dentro del saco. El anciano saldría corriendo por las calles oscuras de la ciudad hasta llegar a su casa. Al abrir el saco encontraría un trozo de espejo y, al mirarlo, encontraría la imagen de aquel niño que había intentado secuestrar. Fue entonces cuando el anciano advirtió que su cuerpo era de un chico imberbe, con pecas y de no más de 8 años. Rápidamente salió de su casa y fue en busca del primer abuelo que encontrara y que cupiera dentro del saco.

Un abrazo Ignacio, Feliz Navidad y sé que sabrás perdonar mi atrevimiento. Sabes que te leo, te sigo y me ilusiono con cualquier poema tuyo.

Sara dijo...

Ainssssssssssssss madre mia Ignacio, te adelantas mucho no? que aún quedan 20 días...corre todo que vuela...o lo hacemos correr, yo me niego...hasta justo cuando llegue navidad.
Este año en mi comarca van a ser bien tristes....bueno y en casi toda España.
Precioso tu cuento.
abrazotedecisivo

Recomenzar dijo...

Es un placer leerte
lo mejor para vos te deseo...

Pilar dijo...

La ilusión es la magia que nos permite seguir adelante.

Preciosas palabras

Princesa Letizia dijo...

Están de moda los cuentos de Navidad. En la Ser regalan lotería a cambio de un cuento. Maripuri ganó 5 décimos.

Besos de Princesa

andres rueda dijo...

Que pena, dejemos de lado las cosas verdaderas...es el pago a tanta estupidez.

Precioso relato mis felicitaticiones¡¡

Andres

Conchi dijo...

Hola Ignacio, paisano, precioso cuento de navidad, espero que te vya bien, hace tiempo que no se nada de tí, te deseo unas FELICES FIESTAS DE NAVIDAD, y te mando besos y abrazos de colores muy cercanos, desde mi tierra jerezana.

Maritza dijo...

¡Feliz Navidad Ignacio!
Gracias por compartirnos tu relato...

Princesa Letizia dijo...

Feliz navidad, súbdito cuentacuentos. ya te llamaré cuando mi Felipín no tenga ganas de contarles cuentos a las Infantas.

Besos de Princesa

Mercedes Pinto dijo...

¡Feliz Navidad!

M. Jesús Verdú Sacases dijo...

Feliz final para un cuento navideño. Al igual que a ti, Ignacio, también me encantan los cuentos.
Como siempre, me agradó leerte.
Aunque te lo deseo con retraso, espero que hayas pasado unas felices fiestas y que el 2011 te esté trayendo las bendiciones que deseas