miércoles, 13 de febrero de 2008

PSOE, una opción inteligente.

Sobre todo para San Fernando, teniendo en cuenta el innegable potencial del PP en la ciudad de Cádiz por el peso político de Teofila Martínez, y la pérdida del PSOE en las últimas elecciones de la alcaldía histórica de Chiclana.
Si López Gil hubiera sido nombrado alcalde, San Fernando se habría convertido, sin lugar a dudas, en la perla bonita de la Bahía para el PSOE, y teniendo en cuenta que este partido es actualmente el que corta el bacalao, es lógico pensar que la exclusividad política de la que disfrutaríamos nos hubiera resultado tremendamente rentable. ¿Acaso no se habrían esforzado en modernizar San Fernando aunque sólo hubiera sido por rivalizar con la capital, como consecuencia de su vecindad, convirtiendo a la Isla en un agravio comparativo? ¿No se habrían esmerado en San Fernando para hacer de esta ciudad el espejo donde se mirase toda la Bahía?
San Fernando se habría convertido en un exponente socialista importantísimo, y ello habría producido un mayor esfuerzo para potenciar el crecimiento y el desarrollo que tanto necesitamos. Estoy convencido de que si López Gil hubiera llegado a la alcaldía, nosotros habríamos resultado tremendamente beneficiados, afirmación que hago al margen de cualquier criterio ideológico. Pero el pacto PA-PP lo impidió, aunque legítimamente, para encasillarnos políticamente en un doble sentido.
Por un lado, nuestra suerte va de la mano del PA, partido minoritario sin representatividad y sin poder alguno, allende nuestras fronteras. Es posible que esto moleste a sus votantes y partidarios, pero es la pura verdad. El PA es un partido en crisis que se sostiene a sí mismo a duras penas, volviéndose a presentar asociado al PSA, dando una claudicada ideológica hacia la izquierda, lo que lo convierte en un partido incongruente e inconsecuente, dado su socio de gobierno.
Por otro lado, la influencia de un PP interesado en sentarse en la poltrona a cualquier precio, incluso obviando y desatendiendo a su propio electorado, sometiéndose a un pacto de contenido desconocido que le obliga a mirar para otro lado, haciéndose cómplice de todo aquello que antaño criticó. Un partido que además es el que gobierna en la capital y con quien, previsiblemente, no nos enfrentaríamos jamás en la pelea territorial de nuestros intereses, teniéndonos que someter al teofilismo aún más de lo que ya estamos. Resulta impensable, que gobernando el PP en Cádiz, San Fernando pueda exigir absolutamente nada que contradiga los intereses de ésa otra ciudad. Menos incluso teniendo en cuenta su condición de capital.
No obstante, tenemos que reconocer que no de todo esto tienen la culpa los políticos. Gran parte del fracaso, de la desidia, del abandono, del desinterés, del desengaño, de la frustración, y del desencanto que sentimos en nuestras propias carnes, es responsabilidad de nosotros mismos, pues tuvimos la oportunidad en las pasadas elecciones y la desaprovechamos.
López Gil fue el candidato más votado. Es la verdad. Por ética lógica, él debería ser el alcalde, pero no lo es. La ley establece otras posibilidades en el caso del resultado obtenido, y los partidos minoritarios de la Isla se agarraron a estas como a clavo ardiendo. ¿Y por qué pasó esto? Pues porque la mayoría de los ciudadanos, víctimas del desengaño, rizan la pescadilla que termina por morderse la cola, al no acudir a las urnas a votar, pensando que un voto más o menos no tiene ninguna trascendencia. La baja participación electoral sólo beneficia a los mediocres, a aquellos que nada tendrían que decir si de verdad se manifestara la voluntad popular. ¿Cometeremos el mismo error una vez más?