miércoles, 8 de agosto de 2007

El poder de la razón

Publicaba El País el pasado domingo una entrevista a D. Felipe González, digna de ser tenida en cuenta por diversos motivos.
El primero, y más importante para mí, es que como siempre el señor González, ex presidente del gobierno, es una de las pocas personas que siguen estando a la altura de la circunstancias políticas y económicas de nuestro país, no como otros ex presidentes que se dedican a exhibir públicamente su lamentable estado de embriaguez diciendo pamplinas y tonterías, con el único fin de divertir a un público que le reía las gracias sólo por tratarse de quien se trataba, porque gracia, el pobre, tiene poca.
Por eso es reconfortante que alguien muestre un poco de sentido común de vez en cuando. Las palabras de Felipe expresan lo que muchos sentimos y pensamos, que no es otra cosa que aplicar la sensatez contra el ruido que el PP está haciendo irresponsablemente. España necesita una derecha muchísimo más seria de la que tiene en la actualidad, ésta que practica el populismo barato sin miramientos y que está plagada de personajes chulescos, expertos en inventarse problemas inexistentes, y que también son, a la vista de sus declaraciones, tremendamente olvidadizos.
Como González, muchos nos asombramos de la excesiva controversia que se levanta con el tema de ETA, cuando la amenaza más importante, en este sentido, viene causada por el terrorismo islámico, situación que se agravó especialmente por la alianza que sostuvo, a toda costa, el gobierno del PP con los americanos, y su más que reprochable implicación en la guerra de Irak. Ante esta realidad, seguir especulando con ETA, en cierta forma es participar del terrorismo de estado, beneficiarse de el, pues les está haciendo el juego a los etarras.
Lo cierto es que muchos esperamos que la estrategia que está empleando este partido de incendiar el país para luego ofrecerse como bomberos, produzcan en la mayoría de los ciudadanos sensatos esos efectos que nos augura el ex presidente. La gente de a pié empieza a estar cansada de tanto disparate y ciertamente necesita una desinfección de tanta política bananera. Lo verdaderamente preocupante es el hastío y rechazo que este ejercicio político está generando en la población, que comienza a mirar para otra parte, desilusionada y desinteresada del sistema. -Lo exagerado es siempre ridículo- dice González, y le doy la razón, pues aquellos que han deseado un nuevo Prestige en la tragedia ibicenca, han terminado haciendo el ridículo al remangarse en aquellas playas para coger chapapote, porque nada tiene que ver lo que ocurrió en Galicia, una gravísima contaminación del medio ambiente debida a la malísima gestión de unos gobernantes
que no supieron que hacer en aquellos momentos, salvo conservar sus cuotas de poder. Eso no es lo que ha sucedido en Ibiza, donde la contaminación se ha producido evidentemente por una sucesión de hechos fortuitos, ajenos a cualquier decisión política.
La actitud indigna del PP está rayando límites históricos, pues se están enfrascando en su propio ridículo y empiezan a nos ser conscientes de sus actos, pues sino, explíquenme como nadie en su buen juicio puede ofertar los 3000 €. por maternidad que están prometiendo últimamente, sólo para superar la propuesta realizada por el PSOE. Se están convirtiendo, espero que sin querer, en vendedores de coches de segunda mano, dejando claras evidencias de su ineptitud e ineficacia. La alternancia es más que necesaria en democracia, pero que Dios nos libre de caer en esas manos.

2 comentarios:

Pedro Vuelo dijo...

Suscribo el contenido de este artículo. No se puede decir mejor. Enhorabuena por esa mente tan clara.

Anónimo dijo...

tatachinnnn